Día Mundial del Prematuro: Ofrecer a cada bebé un inicio prometedor para un futuro esperanzador – OPS/OMS

Washington, DC, 17 de noviembre de 2025 (OPS) — Anualmente, se estima que 1 de cada 10 bebés nace de manera prematura, lo que se traduce en aproximadamente 1,2 millones de infantes en la Región de las Américas. La prematuridad, que se define como el nacimiento antes de las 37 semanas de gestación, es una de las principales causas de mortalidad, morbilidad y discapacidades en recién nacidos.
Los neófitos enfrentan un riesgo considerablemente mayor de complicaciones, que pueden incluir problemas respiratorios, infecciones, crecimiento insuficiente y retrasos en su desarrollo neurológico, escolar y a lo largo de la vida.
Con motivo del Día Mundial de la Prematuridad, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) exhorta a los gobiernos, a la sociedad civil, a los equipos de salud y a las familias a redoblar esfuerzos en salud neonatal, para asegurar que todo bebé que nazca prematuramente tenga la oportunidad de sobrevivir y prosperar.
Adoptando el lema “Dar a los bebés prematuros un buen comienzo para un futuro esperanzador”, la OPS se une a la Organización Mundial de la Salud (OMS) en este llamamiento internacional para crear conciencia sobre la necesidad de asegurar el acceso universal a una atención de calidad desde el nacimiento.
Los desafíos son variados y trascienden la atención clínica. Para las familias, el nacimiento prematuro a menudo implica reducción de ingresos, hospitalizaciones prolongadas, estrés emocional, barreras para acceder a servicios y dificultades en la atención de seguimiento. Para la sociedad, representa un costo elevado en términos de salud, apoyo psicosocial, educación especial y productividad futura. Mientras que para los equipos de salud, se requiere la capacitación de profesionales especializados, particularmente en neonatología y enfermería, así como recursos tecnológicos, protocolos de calidad, coordinación intersectorial y continuidad en la atención desde la unidad neonatal hasta la primera infancia.
Para abordar estas dificultades, la resolución adoptada por la Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 2025 insta a los países a invertir en intervenciones efectivas basadas en evidencia, que incluyen el inicio temprano de la lactancia materna, la implementación del método canguro, el apoyo a las familias, el uso seguro de oxígeno y la disponibilidad de medicamentos de calidad, todo lo cual contribuye a mejorar los resultados de salud para los bebés nacidos prematuramente o con bajo peso.
Prematuridad y desigualdades
Los recién nacidos prematuros que habitan en áreas rurales, comunidades indígenas o afrodescendientes, familias en situación de pobreza o con acceso limitado a servicios de salud de calidad enfrentan los mayores retos para un inicio saludable.
“Reducir la prematuridad y sus repercusiones requiere abordar las desigualdades que afectan a las madres, los recién nacidos y sus familias”, afirmó el Director de la OPS, Dr. Jarbas Barbosa. “Las acciones deben centrarse en las poblaciones más vulnerables, donde seguimos observando las tasas más altas de mortalidad neonatal y los mayores desafíos para acceder a atención de calidad”, añadió.
Para avanzar en la equidad en la atención neonatal, la OPS impulsa diversas estrategias que fortalecen la capacidad tanto de los equipos de salud como de las comunidades. Entre ellas se destaca la aplicación móvil gratuita eCBB, que ofrece información útil y actualizada sobre el cuidado de recién nacidos a profesionales y familias.
«El progreso en la disminución de la mortalidad neonatal en la región depende del fortalecimiento de la atención a los recién nacidos prematuros y de bajo peso. Invertir en recursos humanos, redes de servicios y seguimiento posnatal es fundamental para brindar un inicio verdaderamente saludable y salvar miles de vidas cada año,» manifestó Suzanne Serruya, Jefa de la Unidad de Salud de la Mujer, Neonatal y Reproductiva de la OPS.
La OPS también colabora estrechamente con organizaciones de familias de bebés prematuros, promoviendo espacios de diálogo para identificar necesidades, coordinar acciones y proporcionar herramientas que fortalezcan su función en la defensa del derecho a recibir una atención de calidad desde el inicio de la vida.



