¡Fuera! ¡Fuera! Las Ladys invasoras son expulsadas a la fuerza en Tampico | VIDEOS

La casa de Irma Guadalupe y su hija Daniela fue invadida. Tras pasar diez años en Estados Unidos construyendo un mejor futuro, Irma regresó a Tampico, Tamaulipas, y encontró a dos mujeres en su hogar.
Las invasoras se rieron de Irma Guadalupe. La interrogaron: “¿Tiene usted esposo?”. La descalificaron como migrante y la gritaron que era una “deportada”. Aseguraron que ellas “eran las verdaderas propietarias”.
Daniela, hija de Irma, aclaró que las supuestas invasoras solo pagaron “dos o tres meses de renta”, pero luego se volvieron morosas y dejaron de cumplir con el pago. Además, se supo que la casa había sido dejada hace 20 años a un familiar.
Las invasoras afirmaron a medios locales que habían intentado recuperar su casa mediante procedimientos legales, sin éxito.
Irma Guadalupe exigió que desocuparan la vivienda. En un video se observa el momento en que las mujeres se ríen de ella, dan la vuelta y regresan al interior.
11 años de ocupación
A través de diversas redes sociales se divulgó el caso y se indicó que la casa fue invadida hace 11 años. Según testimonios de personas cercanas a las propietarias, “nunca pagaron renta”. Las mujeres, apodadas “Ladys Invasoras”, accedían a la casa con frecuencia.
“Las personas que venían a visitar pensaban que realmente habían comprado la casa”, comentó una vecina que apoyó el desalojo.
Un inquilino no se expulsa así
Tras la viralización del video en el que se burlan de Irma Guadalupe y Daniela, llamándolas mojadas y afirmando que habían sido deportadas por el gobierno de Donald Trump, los vecinos decidieron brindarles su apoyo.
Ante esto, las Ladys Invasoras cambiaron su discurso, argumentando “que no era la forma de sacar a un inquilino”.
“¡Desalojada! ¡Desalojada!”
En medio de gritos de entusiasmo, “¡Sí, se pudo! ¡Sí, se pudo!”, las mujeres accedieron a desalojar. “Se fueron porque llegó la Guardia Nacional y ‘patitas pa’ qué las quiero’, huyeron rápidamente”, relató una vecina.
¡Fuera! ¡Fuera!”, acompañaron la salida de la mujer que días antes se había burlado de las propietarias.
¡Desalojadas! ¡Desalojadas!”, gritaron a la joven que se vanagloriaba de que no la echarían porque “era su casa”. Ella recibió un buen jalón de cabello.
Al ingresar nuevamente, las dueñas encontraron un inmueble en condiciones deplorables que requerirá restauración, pero lo más importante es que han recuperado su hogar.
asc



