Marruecos ha lanzado uno de los proyectos más emblemáticos en la historia del continente africano.

Marruecos ha comenzado la construcción de su tramo del Gasoducto Nigeria-Marruecos (NMGP), un megaproyecto de 25.000 millones de dólares que destaca no solo por su escala, sino también por sus implicaciones geopolíticas. Transformará el mapa energético de África y sus conexiones con Europa.
Un corredor de 6.000 km. La ministra de Transición Energética marroquí, Leila Benali, anunció el inicio de las obras. El tramo de Marruecos costará unos 6.000 millones de dólares y servirá como la futura columna vertebral de la red gasista del reino. Este segmento inicial conectará el puerto de Nador, en la costa mediterránea, con la ciudad de Dajla, al sur del país.
El gasoducto transafricano completo se extenderá a lo largo de la costa atlántica para conectar las vastas reservas de gas de Nigeria con Marruecos. Desde allí, se exportará al mercado europeo, consolidando a Rabat como un hub energético de primer nivel.
Un proyecto faraónico. La infraestructura está diseñada para transportar hasta 30.000 millones de metros cúbicos de gas natural al año y garantizar el suministro de 13 países africanos. El gasoducto partirá de Nigeria, atravesando las costas de Benín, Togo, Ghana, Costa de Marfil, Liberia, Sierra Leona, Guinea, Guinea-Bisáu, Gambia, Senegal, Mauritania y Marruecos.
Además de fomentar el desarrollo industrial y el acceso a la energía de 400 millones de personas, NMGP prevé extender el suministro a la red gasista europea y a países africanos sin litoral: Níger, Burkina Faso y Mali. Los estudios de ingeniería terminaron en 2024, y faltan los análisis de impacto ambiental y social del tramo sur.
¿Y el gasoducto de Argelia? El proyecto rivaliza directamente con el Gasoducto Transahariano (TSGP), la iniciativa respaldada por Argelia para llevar el mismo gas nigeriano a Europa a través de Níger.
No obstante, la inestabilidad política en el Sahel, especialmente tras el golpe de estado en Níger, ha puesto en serios aprietos la viabilidad del corredor argelino, otorgando una ventaja estratégica a la ruta atlántica de Marruecos.
De dónde saldrán los 25.000 millones. Para Nigeria, el gasoducto es la piedra angular de su iniciativa «Década del Gas», una estrategia para monetizar las reservas nacionales de seis billones de metros cúbicos de gas natural. Para Marruecos, el proyecto es la punta de lanza de su «Iniciativa Atlántica», que busca convertir al país en un corredor estratégico entre Europa, África y el Atlántico.
Asegurar los 25.000 millones de dólares es el principal obstáculo. El proyecto tomará una decisión final sobre la inversión a finales de 2025, lo que será una prueba de fuego, aunque ya ha despertado el interés de entidades como el Banco Islámico de Desarrollo y el Banco Europeo de Inversiones.
Cómo proteger miles de kilómetros de tuberías que atravesarán 13 naciones, algunas con entornos políticos inestables y dudosa seguridad, será uno de los grandes temas de discusión. El hecho de que se esté invirtiendo en infraestructura de combustibles fósiles en plena transición verde es el elefante en la habitación.
Imagen | NNPC



