Chani, el socio número 1 del Real Oviedo, sopla 102 velas y lanza su deseo: "Ojalá se salve el equipo"

Apelemos a su experiencia. ¿Confía en la salvación?
Juan Serrano González Solares (Oviedo1924), Chani para sus cercanos, lo medita unos segundos y, después, se incorpora sobre el sofá y pone una mano en la boca como si fuera contar un secreto. «¿Qué si confió? Sí y no». Y echa una carcajada, antes de explicarse.: «Ojalá se dé, pero no lo termino de ver claro. Pero en el fútbol nunca se sabe».
A Chaní le viene a la mente el último ascenso, el del pasado junio, como motivo para creer en el un desenlace positivo. «Aquello fue increíble, vaya cómo estaba todo esto», dice señalando a las ventanas de su casa que dan a la avenida de Galicia. «Ojalá se pueda repetir un final así». Juan Serrano es el socio número 1 de Oviedo y como lo suyo tiene que ver con los números, otro especial: 102. Son los años que ha cumplido esta misma semana, rodeado de sus cercanos y con el Oviedo como una de las pasiones de vida. El club ha tenido un detalle con él entregándole una placa que luce orgulloso. Para Chani, el regalo perfecto se pospone a mayo, cuando el Oviedo sueña con abrazar la salvación.
«Es que en Primera hay mucho nivel; en Segunda dominabas, pero ahora…», analiza, antes de introducir el elemento que considera clave: «¡El dinero! Tal y como está montado ahora es complicado para los que ascienden. Esto no es Segunda, que te ibas defendiendo». Con todo, Chani opta por la visión más positiva: «En el fútbol es imposible saber qué va a pasar. Mira el Oviedo, fue una sorpresa volver a Primera, nadie confiaba. Ojalá volvamos a lograrlo«.
Una vida de azul
Lo único que le separa ahora mismo de Carlos Tartiere a Chani son los nervios. No es que no le apetezca, ni que el desafío de los accesorios le eche atrás, pues muestra una salud envidiable a su edad. «He visto mucho fútbol, sí. Todo lo que pude«, indica con una sonrisa de orgullo. «Y aunque ahora no vaya, sigo muy pendiente», matiza.
Su relación con el Real Oviedo va más allá de la de mero aficionado. Chani, interior en la etapa en la que los equipos se nutrían de delanteros, jugó en el Vetusta e incluso se entrenó con el primer equipo en alguna ocasión. Lángara, Herrerita, Emilín… pasaron de ídolos a compartir eventualmente campo de práctica. «Recuerdo que Herrerita me decía: ‘¡Carajillo, suelta el balón!'», relata. «Carajillo» era en la época, como él mismo aclaraba, como se referían los veteranos a los más jóvenes.
También fraguó amistad con algunos futbolistas. Él cita a tres de carrerilla: Agustín, Miguel y Callejo, que llegaron del Atlético de Madrid en 1951. «Los fichó mi hermano Félix (Serrano)», aclara. El nexo azul no se detiene en Chani y su hermano Félix. Dos de los hijos del socio número 1, Jaime y Pedro Serrano, jugaron en el primer equipo del Oviedo. El oviedismo que se respira en la familia parece más que justificado.
El mejor vino de Argentina.
Cuando se le pregunta por un jugador que le marcó, Chani no lo duda: «¡Sánchez Lage!». Es difícil encontrar a algún aficionado veterano que hubiera visto al argentino en vivo y no haya quedado marcado. «Es que era un espectáculo. Jugaba arriba, abajo, en el medio, atacaba, ayudaba en defensa y mandaba…”, le define. «De aquella nos convertimos todos en argentinos», proclama. En aquella época, comienzos de los 60, llegó a Oviedo a otro jugador que le marcó: Luis Aragonés: «Era un fenómeno, además de jugar muy bien, tenía carácter. Era un ‘carajillo’ y ya mandaba. Le veías jugar y tenía pinta de jugadorazo».
Entre recuerdos nitidos de un Oviedo que marca su vida, Chaní apunta al futuro con optimismo. Pero también con una petición: «Tienen que cuidar más la cantera. Esa es la clave para triunfar».
La última es obligada, ¿doómo llegar a los 102 con esa vitalidad? «Te lo voy a contar: ¡trabayar! Todavía paso de vez en cuando por la empresa…».



