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México

‘Nada más oír la palabra cáncer, uno piensa en muerte’; Fucam representa una esperanza de vida

La Fundación de Cáncer de Mama (Fucam) es, desde hace 23 años que mañana se cumple, una puerta de esperanza para millas de mexicanas que reciben tratamientos de cáncer de mama.

Y en realidad lo es, ya que el costo de los tratamientos llega a oscilar entre los 400 mil y 1.5 millones de pesos, lo que significa para la mayoría de los pacientes el riesgo de llegar a perder parte de su patrimonio para solventar los gastos.

Sin embargo, se sostiene mediante donaciones y ventas a través de la tienda rosa online. “Con tu compra contribuyes con un granito de arena para que sigamos ayudando a muchos de nuestros pacientes en Fucam”, dice la invitación a comprar.

Fucam diagnostica en promedio mil 500 casos al año.

Virutas de embalaje visitó sus instalaciones ubicadas en la avenida Bordo 100, colonia Ejido Viejo de Santa Úrsula Coapa, alcaldía Coyoacán, para conocer los testimonios de pacientes que acuden cada año, a manera de prevención temprana, a realizar mastografías y otros estudios.

Ahí se topó con los testimonios desgarradores y, hasta cierto punto, difíciles de creer y comprender.

Estas son algunas de las historias encontradas.

Patricia Jaqueline es viuda, madre de cuatro y lo único que tienen sus hijos. Para ella rendirse o dejar los huérfanos no es una opción. Su tratamiento se cotizó en torno a un millón de pesos.

Paty, como es conocida, se aferró a ser atendida en Fucam. Dijo que no se iba a mover de ahí y llegó hasta a ofrecer las escrituras de su casa, porque en cualquier institución de salud pública corría el riesgo de dejar a sus hijos desamparados.

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En las instituciones de seguridad social le dieron su primera cita en un plazo de entre seis y nueve meses; ella padecía un cáncer agresivo, el cual no podía posponer su atención para sobrevivir.

Paty ofreció en su desesperación la factura de su auto a un conocido como compensación para que se casaran por el civil y le brindara su seguridad social como su esposa, pero como le daban su cita médica hasta dentro de nueve meses por lo que, simplemente, descartó esa idea.

En Fucam, primero me querían hacer comprender que ya no había recursos disponibles para poderme atender de manera gratuita. Yo les dije que no importaba, que les traía las escrituras de mi casa, que les pagaría y les firmaría todo lo que quisieran; ellos me hacían ver que podría perder mi patrimonio y de mis hijos, pero yo les respondí que prefería perder mi casa a la vida, porque ellos eran única mi opción o en otra institución me moriría si me esperaba medio año o nueve meses a que me atendieran”, recordó.

Los costos por tratamiento de cáncer de mama que inician para etapas tempranas van de 100 mil pesos hasta los 1.2 millones en etapas avanzadas con tumores agresivos.

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El costo del tratamiento de Paty, conocido como Trastuzumab (anticuerpo monoclonales) es uno de los más elevados, debido a que requería 17 dosis, para inhibir el HER2 o proteína que le provocaba los tumores; además de pagar su ciclo de quimioterapia, cirugía y las radioterapias.

En las farmacéuticas, Paty cotizó cada dosis del medicamento en 55 mil pesos; sin embargo, al volver a evaluar su censo socioeconómico en Fucam se lo redujo, para que lo consiguiera casi la mitad de precio en 26 mil pesos.

Si Paty hubiera comprado sus 17 dosis de Trastuzumab por fuera de Fucam con un costo de 55 mil pesos cada una, hubiera tenido que pagar 935 mil pesos por el medicamento.

Hoy en día, la supervivencia de los pacientes con cáncer depende tanto de la velocidad y precisión del diagnóstico, como del acceso oportuno y fácil a tratamientos de última generación”, comentó Xavier Tello, médico cirujano y analista de políticas públicas de salud.

Por más que en Fucam se redujeron los costos para Paty, cada 21 días debía
desembolsar alrededor de 35 mil pesos entre quimioterapias y el tratamiento de Trastuzumab.

Por más que trabajara como masajista y por más que me apoyaran en Fucam con las donaciones y condonación de algunas quimioterapias o me dieran vales para completar el costo de mis dosis, no junté todo ese dinero. Tuvimos que vender todo lo que se pudiera: nevera, television, microondas. Nosotros, literalmente, tenemos una cama y una parrillita, porque después de eso vino el pago de las radioterapias por más de 50 mil pesos”, recordó.

Por fortuna, a Paty ya sólo le faltan dos de 17 dosis de Trastuzumab y anuló la remisión del cáncer.

El cáncer de mama sigue siendo un problema de salud pública en México. Es el cancer mas frecuente, sobre todo en las mujeres en edad reproductiva. Desafortunadamente, las donaciones en Fucam no alcanzan para pagar los tratamientos completos a los pacientes, porque son excesivos. Alcanza para cubrir una o dos quimioterapias por, pero no más”, dijo la cirujana oncóloga Betsabé Hernández Hernández, subdirectora médica de Fucam.

Paula Angélica Patiño acaba de ser diagnosticada con cáncer de mama en Fucam. Su esposo la apoyó para realizar su tratamiento en la fundación y evitar enfrentarse al ya de por sí duro proceso de la enfermedad, a una atención tardía ya la escasez de necesidades que se padecen en el sector público.

Nada más al oír la palabra cáncer, uno piensa en muerte, ¿no?, así que quieres atenderte en el mejor lugar, como lo es Fucam, donde sabes que te van a salvar la vida y te tratan con calidad humana. Es difícil, porque, además de la enfermedad, tienes que resolver cómo vas a pagar tu tratamiento y pues vivo al día, como la mayoría de los mexicanos. Uno no tiene 300 mil o 400 mil pesos ahorrados, ¿no?”, dijo Paula, quien lleva cuatro quimioterapias de un ciclo de 16.

APOYOS PARA PACIENTES

Consuelo Reyes Mendiola es directora del voluntariado de Fucam y uno de los soportes y apoyos económicos más importantes de las pacientes dentro de la fundación.

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Ella se encarga de la venta de bazares o de realizar rifas para que esos recursos vayan directamente a subsidiar parte de sus gastos, como lo son los medicamentos o las quimioterapias.

A Paty, en alguna ocasión, le donó la venta entera de un bazar.

Consuelo se ha sensibilizado con las pacientes a nivel laboral y personal, porque de nueve años que ha sido empleada en Fucam, siete años también ha sido paciente.

Que me dieran la noticia de que me encontré con un carcinoma, me hizo comprender en todos los aspectos a los pacientes con las que trabajo, desde el psicológico, el emocional y ese golpe que se siente al escuchar que tiene una enfermedad terminal. El pasar por ese susto, por ese pavor, y sobre todo tener que preguntarte cuánto va a costar el tratamiento para vivir y si vas a poder pagar, ¿o no?”, dijo Consuelo.

Lo que ella más admira a los pacientes con cáncer de mama es que a lo mejor se les permite llorar al iniciar el proceso cuando recién reciben ese golpazo del diagnóstico, pero pasado eso, sólo se enfocan en tomar al “toro por los cuernos”.

Es impresionante ver cómo después de recibir cada quimioterapia, los pacientes van a la escuela por sus niños, les dan de comer, se van trabajar y se ponen a hacer todo lo necesario para reunir los recursos y pagar su tratamiento”, aseguró Chelo, como la identifican.

De acuerdo con la tanatóloga de Fucam, Rosario (Charín) Urbina, aunque el primer pensamiento de las mujeres al recibir un diagnóstico de “cáncer” es pensar en “me voy a morir”; se sabe que la mayoría de las pacientes atendidas de una manera temprana salen adelante.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha documentado que el tratamiento del cáncer de mama puede ser extremadamente eficaz, con probabilidad de supervivencia del 90 por ciento o más altas, en particular cuando la enfermedad se detecta de forma temprana.

Cuando la vida misma se presenta con estas experiencias tan fuertes uno va eligiendo la actitud con que quiere llevar la enfermedad, no es difícil es dificilísimo; pero puedes contactar con frustración, enojo y contaminación espiritual o con un aprendizaje y reestructura humana, a través de mucho trabajo, por ejemplo con terapia, meditación, buenas lecturas, acercándose a personas positivas. Yo les digo a mis pacientes que la enfermedad es una parte de sus vidas, no es toda su vida”, concluyó la tanatóloga de la fundación.

Al final de un proceso tan profundo y doloroso como lo es el tratamiento contra el cáncer de mama para las mujeres, una vez que pasaron y concluyeron cirugías, ciclos completos de quimioterapia y radioterapias se vuelve un instante memorable y tal vez uno de los momentos más felices con los que han contactado en toda su vida.

Recuerdo cuando recibí mi última quimioterapia y toqué la campana de victoria, escuchando aplaudirme a todas las enfermeras y viendo cómo Sandy, la encargada de la Tienda Rosa, me dio una medalla de esa que guardó de algún maratón, pero me la puso y me dijo ‘ésta es tu meta y tu final’. Fue la mayor felicidad salir de ahí. Es una medalla, que para mí significa mi vida”, dijo Érika Arcadia, paciente de Fucam.

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