INAH informa sobre víctimas de sacrificios en antiguo sitio maya en Tabasco

Una investigación de cinco cráneos, descubiertos hace cuatro meses en un antiguo templo maya, reveló que al menos dos de los individuos habían sido decapitados en un ritual de sacrificio humano, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) anunciado esta semana.
En abril, se encontraron 13 entierros humanos durante excavaciones en la Zona Arqueológica Moral-Reforma en el sureño estado de Tabasco.
Algunos de los restos estaban dentro o cerca de una estructura de templo-pirámide, y los arqueólogos fecharon los entierros en el período Clásico Tardío entre el 600 y el 900 d.C. Un análisis de cráneos, fragmentos de mandíbulas y varios huesos apuntaron a decapitaciones y desmembramientos, dijo Francisco Apolinar Cuevas. , el director del proyecto arqueológico Moral-Reforma.
La investigación de los últimos meses se centró en cinco cráneos y sus restos dentales, encontrados frente a una escalera de la estructura del templo-pirámide. Se determinó que todos procedían del sexo masculino, dos entre 17 y 25 años, uno entre 25 y 35 y dos entre 33 y 45.
En dos de los cráneos, se observaron marcas de cortes horizontales en la unión craneocervical, que incluye el hueso que forma la base del cráneo y los dos primeros huesos de la columna superior sobre los que descansa la cabeza.
Las marcas de corte revelaron “el uso de un objeto punzante para extraer el cráneo”, dijo Miriam Angélica Camacho Martínez, antropóloga del Centro Tabasco del INAH que estuvo a cargo de analizar los restos, “aunque es difícil determinar si esta herida fue la causa de la muerte o si se realizó post mortem”.

También señaló que al evaluar las modificaciones culturales en el conjunto de cinco cráneos, los investigadores pudieron confirmar que todos los individuos gozaban de un alto estatus en la sociedad maya precolombina (todos mostraban una modificación en la forma de la cabeza realizada a una edad temprana). ).
Dos de los individuos tenían incrustaciones dentales de jade y algunos de los fallecidos estaban cubiertos con pigmento rojo, añadió, sin decir qué significaba eso, aparte de que ayudará a los científicos a identificar qué huesos van juntos.
Camacho remarcó que se continuarán los análisis de los restos del hallazgo de abril y de otras excavaciones en la Zona Arqueológica Moral-Reforma. En total, en los últimos meses se han descubierto 44 entierros humanos que abarcan unos 1.200 años (del 300 a. C. al 900 d. C.).
Las excavaciones se realizan a través del Programa de Mejoramiento de Zonas Arqueológicas (Promeza), y la investigación se desarrolla en las instalaciones del INAH en Villahermosa, Tabasco.
con informes de MXCiudad y La Jornada


