De la simbología contra el pecado a los personajes principales de la Navidad: La evolución de las piñatas.

Una mujer de 49 años, María de Lourdes Ortiz Zacarías, corta papel de colores al ritmo de una canción norteña mexicana para crear una piñata. Ella sigue una tradición familiar y ha perfeccionado su destreza, siguiendo los pasos de su abuelo y su madre, para elaborar este símbolo de las festividades navideñas en México.
La piñata tradicional tiene forma de estrella de siete picos, pero con el paso del tiempo ha evolucionado y se pueden encontrar en formas de personajes de dibujos animados y hasta políticos. Estas piñatas generalmente se rellenan con frutas, caramelos y dulces locales.
La piñata está cargada de simbolismo, con sus colores vistosos representando los placeres superfluos y los siete picos simbolizando los siete pecados capitales.
Según el director del Museo de Arte Popular, Walther Boelsterly, la tradición de las piñatas ha sobrevivido a través de los siglos gracias a cientos de artesanos y a las familias que han pasado el legado de generación en generación.
Antigüedad de la piñata
Las piñatas se asocian con fiestas infantiles y con la celebración del Año Nuevo en China, pero en México tienen sus raíces en pueblos prehispánicos. Según una publicación de la Universidad Autónoma del Estado de México, los indígenas tenían un juego ceremonial en el que partían una vasija de barro llena de semillas de cacao.
Este juego ceremonial fue adoptado por religiosos católicos, cambiando las vasijas por piñatas similares a las que introdujo Marco Polo en Europa central después de viajar por China. Este encuentro de dos mundos se utilizó como parte de la herramienta de la catequesis para convertir a los nativos de Mesoamérica a la religión católica.
Según las crónicas del fraile Juan de Grijalva, recopiladas en los archivos históricos de los agustinos, la festividad navideña de las piñatas tiene su origen en el siglo XVI, cuando los religiosos de un convento del poblado de Acolman, a las afueras de la capital mexicana, recibieron un permiso del papa Sixto V para hacer las “misas de aguinaldo”.
(Con información de The Associated Press)



