Las ballenas del Pacífico solicitan colaboración humana para detectar parásitos molestos.

En las últimas semanas, ha habido reportes sobre ataques de orcas a embarcaciones de recreo en nuestras costas, lo que ha llevado a pensar en una relación hostil entre estos cetáceos y los humanos. Sin embargo, en la laguna Ojo de Liebre, en la costa del estado mexicano de Baja California, parece haber surgido una relación diferente entre navegantes y ballenas grises.
Recientemente, se ha observado un comportamiento inusual de las ballenas grises (Eschrichtius robustus) en aguas mexicanas. Estos animales se han acercado a pequeñas embarcaciones buscando ayuda para solucionar un problema: sus parásitos.
Paco Jimenez Franco, capitán de una embarcación dedicada al avistamiento de ballenas en la laguna Ojo de Liebre, ha compartido su experiencia después de que se viralizara un video en el que él ayuda a una ballena gris a quitarse los parásitos. Según Jimenez Franco, la ballena se acercó nuevamente para que él pudiera continuar ayudándola, y ha tenido experiencias similares con otras ballenas. Para él, es emocionante poder ayudar a estos animales.
Los parásitos de las ballenas, conocidos como «piojos de las ballenas» (Cyamidae), son crustáceos que se aferran a la piel de las ballenas. Aunque estos parásitos puedan causar irritación y molestias a las ballenas, también se cree que pueden ayudar a limpiarlas de algas y tejidos muertos en heridas.
Según el zoólogo Mark Carwardine, la relación entre las ballenas y los crustáceos es de amor y odio. Las ballenas tienen una piel muy sensible y miles de estos pequeños crustáceos agarrándose fuerte o moviéndose con garras afiladas debe resultarles molesto. Carwardine señala que este comportamiento no es nuevo, pero es la primera vez que él tiene constancia de ello.
Esta relación cooperativa entre humanos y ballenas grises contrasta con el pasado, en el que las ballenas fueron cazadas por los seres humanos. A pesar de su respuesta contundente ante los cazadores, las ballenas grises son una especie protegida desde 1930, y desde 1980 existe una moratoria en su captura, aunque algunas tribus nativas están excluidas.
Hoy en día, el principal depredador de las ballenas grises, además de los humanos, son las orcas. Recientemente, se reportó un ataque de 30 orcas a dos ballenas grises en la costa de California.
En conclusión, aunque las noticias sobre el comportamiento hostil de las orcas hacia los humanos han sido preocupantes, en la laguna Ojo de Liebre, en Baja California, se ha observado una relación diferente entre navegantes y ballenas grises, en la cual las ballenas buscan ayuda para librarse de sus parásitos. Esto demuestra la compleja interacción entre los seres humanos y los animales marinos.



