El Gobierno Mexicano investiga a Loret de Mola y el conductor lo acusa de persecución.

La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) está llevando a cabo una investigación sobre el periodista Carlos Loret de Mola desde febrero, lo que ha provocado una fuerte reacción por parte del conductor de Latinus. Loret acusa al Gobierno de México de estar realizando una persecución en su contra y de actuar de manera deshonesta como respuesta a su labor periodística.
«Ya no es sólo persecución y acoso contra periodistas. Esto es una bajeza, una cobardía. ¿Qué sigue? ¿Hasta dónde quiere llegar el régimen para intentar callarnos?»
expresó Loret en su cuenta de Twitter.
Además, Loret mencionó que en lugar de investigar los casos de corrupción propios, el Gobierno está utilizando las instituciones del Estado para vengarse de los periodistas que documentan dichos escándalos.
Peniley Ramírez, en su columna del 22 de junio para Grupo Reforma, informó que la UIF está investigando a Loret, su esposa Berenice Yaber, y a Víctor Trujillo, conocido como «Brozo» en Latinus, desde el 8 de febrero.
Esta investigación se ha ampliado con nuevos datos girados el 5 de junio para incluir a las empresas Latinus Media Radio y Latinus Media MX Hub.
Loret también señaló: «Quiere acabar con Latinus. Quiere acabar con nosotros», destacando que el medio ha revelado información sobre presuntos vínculos entre contratistas del Gobierno y los hijos del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Latinus ha sido crítico hacia la actual administración, lo que ha aumentado la tensión entre el medio y el gobierno.
La situación se complica aún más con el reciente anuncio de Loret sobre una pausa de dos meses en sus emisiones, inicialmente presentado como «vacaciones de verano». Este anuncio se realizó antes de que se hiciera pública la investigación en su contra, lo que genera especulaciones sobre la verdadera razón detrás de su descanso.
En redes sociales, la investigación contra Loret de Mola ha generado opiniones a favor del periodista, así como de apoyo al gobierno, especialmente entre los seguidores de la llamada «cuarta transformación».
(Con información de Reforma)



