La reforma constitucional como un pacto social hacia el humanismo mexicano, según Luisa María Alcalde

En representación del presidente Andrés Manuel López Obrador, la secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde Luján, destacó que las reformas a la Constitución que se plantearán el 5 de febrero serán un «nuevo pacto social con la llegada del humanismo a la Constitución».
Al asistir a la ceremonia por el 107 aniversario de la Constitución de 1917 en Querétaro, Alcalde Luján señaló: «Elevar a rango constitucional la obligación del estado de proteger a la población más vulnerable y devolverle el sentido al artículo 39, todo poder público dimana del pueblo».
La funcionaria afirmó que este será un nuevo pacto social que busca la inclusión desde abajo y para todos, destacando la importancia del reparto equitativo de los esfuerzos y los bienes sociales, además de consolidar una economía próspera que resulte en una sociedad más justa.
En este sentido, Alcalde Luján mencionó que estas reformas estarán en la Constitución para protegerla de amenazas de retroceso y para afirmar que en México, el estado es el garante de la protección de los derechos sociales.
«Vamos a tener la oportunidad a partir de las propuestas de este 5 de febrero para poder lograr el anhelo de Francisco Zarco, la igualdad será desde hoy la gran ley en la República», destacó.
El abogado Alberto Pérez Dayán destaca la separación de poderes
El abogado Alberto Pérez Dayán asistió a la ceremonia en Querétaro como representante de la Corte y en el evento hizo hincapié en la importancia de la separación de los poderes.
Tras votar en contra de la reforma eléctrica del presidente Andrés Manuel López Obrador, Pérez Dayán argumentó que la Constitución de 1917 faculta a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para invalidar cualquier acto que no la respete, independientemente de su origen.
Asimismo, enfatizó que ninguno de los tres poderes es «más democrático que otro» y citó a Paulino Machorro y Narváez para reforzar su punto, señalando que «la esencia misma de la magistratura es muy distinta de la función social que ejerce el representante político».
Además, añadió: «Hay que alejar al Poder Judicial de la política y no arrojarlo al frente de ella para que no resulte un juego de las pasiones». Argumentando que «por encima de la Constitución no hay nada ni nadie. No permitamos que esto se olvide».



