Durante el sexenio, Pemex triplica su deuda con proveedores.

Petróleos Mexicanos (Pemex) está enfrentando una crisis con la mayoría de sus proveedores de bienes y servicios, ya que en el último sexenio ha triplicado la deuda que tiene con estas empresas en lugar de reducirla. La petrolera ha postergado significativamente los pagos y compromisos con estas compañías, lo que ha llevado a retrasos e incumplimientos que han puesto a las empresas en una situación operativa insostenible.
De acuerdo con el último reporte financiero al primer trimestre del año, Pemex debe a sus proveedores un total de 364 mil 814 millones de pesos, lo que representa un aumento del 225.4% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esta deuda ha aumentado un 141% en comparación con el cierre de 2018, alcanzando los 359 mil 760 millones de pesos al 31 de diciembre de 2023.
Entre las empresas afectadas por los retrasos en los pagos se encuentra Hokchi Energy, que el año pasado inició un proceso de solución de controversias debido al adeudo millonario de Pemex por la venta de crudo y gas. Otros afectados han sido Cotemar, Baker Hughes de México, Halliburton de México, entre otros.
Según fuentes consultadas, las empresas proveedoras han tenido dificultades para cubrir los salarios de sus empleados debido a esta situación, y algunas incluso han evitado dar declaraciones por temor a represalias.
Expertos como Oscar Ocampo del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) señalan que Pemex ha retrasado los pagos a sus proveedores priorizando otras áreas financieras, lo cual ha tenido un impacto severo en las empresas proveedoras, especialmente en las medianas que dependen en gran medida de Pemex como único cliente. Este deterioro en la relación con los contratistas podría llevar a conflictos legales por incumplimiento de contratos.



