Deportivo de la Coruña: 1-2

Derrota dura del Deportivo Abanca contra el Madrid CFF (1-2), en un duelo con una parte para cada equipo que terminó decidiendo el cuadro visitante al filo del minuto noventa y a balón parado.
El Dépor pisó Riazor con la obligación de resarcir la mala imagen del último encuentro ante el Real Madrid y el choque empezó con ritmo, con varias llegadas para cada equipo. Pero al conjunto coruñés le duró el ímpetu diez minutos, lo que tardó el Madrid en embotellarlo en su propio campo. Andonova lanzó el primer aviso serio al cuarto de hora, tras imponerse en un cuerpo a cuerpo a Vera y obligar a Inês a realizar su primera gran estirada de la tarde.
Los problemas reales para Fran Alonso llegaron poco después. Samara se fue al suelo y se llevó la mano a la parte de atrás de su pierna derecha, a la altura de los isquiotibiales. Los servicios médicos pidieron el cambio de inmediato, pero el cuerpo técnico deportivista tardó en hacerlo. El equipo blanquiazul jugó casi cinco minutos en una inexplicable inferioridad hasta que Paula Novo pisó el césped. Inês siguió a lo suyo, parando todo lo que tenía que parar. La portera portuguesa detuvo un disparo lejano con los pies y, en la transición, Olaya se precipitó al dar un último pase que, bien medido, hubiese dejado sola a Marisa ante Belén. Para la idea de fútbol directo que busca el entrenador madrileño, los pases deben ser precisos. Y precisión es, precisamente, una condición que el Deportivo no termina de tener. El equipo pasa tanto tiempo persiguiendo la pelota que, cuando la gana, se precipita una y otra vez.
El conjunto coruñés volvió a pisar área rival ya al filo del minuto cuarenta. Primero, Marisa no acertó a rematar un centro desde la izquierda. Y, segundo, Ainhoa robó en la salida de balón visitante y le puso un caramelo a Olaya, que metió la punta de la bota. Salvó Belén con las piernas, pero la acción valió para que el equipo ganase confianza. Marín tomó la manija y bajó al barro. Asumió la responsabilidad casi absoluta de dirigir los ataques locales y el partido empezó a bailar a su son. Pero sus esfuerzos en solitario no bastan para generar peligro como equipo.
Al borde del descanso, hubo una revisión en el videoarbitraje después de que el Deportivo reclamase penalti sobre Paula Gutiérrez. No se pitó. Donde sí se señaló fue en el área blanquiazul. Henar se fue al suelo en un duelo con Anita Marcos e impactó en los pies de la madrileña. El Dépor entendió que el balón ya había salido de sus botas, pero fue pena máxima. Mónica no falló e hizo el 0-1. Jarra de agua congelada para una escuadra coruñesa obligada, de nuevo, a remar contra la corriente tras doce minutos de tiempo extra.
El Deportivo se ajustó en el vestuario y empezó mejor. Quiso el balón y trató de combinar ante un Madrid que, con ventaja en el luminoso, le dejó hacer. Olaya probó a Belén con un potente lanzamiento de falta y Barth estuvo de cerca de cazar el rechace. Marisa interceptó un mal pase en la zaga visitante y chutó alto. Eva Dios lo intentó desde lejos. Y, a la cuarta, Monteagudo vio la luz. Ainhoa Marín se inventó un pase únicamente a la altura de las grandes mentes futbolísticas y la canterana, sola ante Belén, definió con tranquilidad para restablecer las tablas en el marcador.
Marín se soltó e hizo vibrar a la grada. Dejó sola a Marisa ante Belén en un acto de generosidad que la madrileña erró. Corrió, jugó, regateó y asisitó, en una clase magistral que Riazor le reconoció con gritos de «que bonito, que bonito». Aun así, su exhibición no sirvió para salvar un punto. En el minuto 88, otra vez en el tramo final, el Madrid aprovechó una falta lateral para anotar el segundo con un remate de Mendoza. El Dépor se quedó sin tiempo y murió a la desesperada. La imagen mejoró, pero no dio puntos. Por mucho que Ainhoa intentase lo contrario.



