‘Good Boy’: la película de terror que se ha vuelto un fenómeno viral

Good Boy, dirigida por Ben Leonberg, presenta un enfoque novedoso en el cine de terror al centrarse en un protagonista singular: Indy, un retriever capaz de detectar espíritus. Esta elección no es mera casualidad, sino un intento de explorar el género desde una perspectiva inesperada, mostrando lo sobrenatural a través de un observador peculiar.
Mientras otros cineastas utilizan el found footage para explorar el misterio, Leonberg se arriesga al retratar la historia a través de un animal, evitando humanizar a su protagonista. Indy, un perro leal y activo, actúa como un vínculo entre lo cotidiano y lo escalofriante. Aunque esta fórmula puede no desencadenar una nueva tendencia en el género, su originalidad le permite destacar en un mercado saturado de clichés.
Un buen chico para una de las grandes películas de terror del año
Good Boy tiene una duración compacta de 73 minutos, lo que asegura que la tensión se mantenga sin distracciones innecesarias. La historia sigue a Todd (Shane Jensen), un propietario que enfrenta una grave enfermedad y, al mudarse a una casa familiar, se ve envuelto en una serie de eventos sobrenaturales que Indy percibe antes que él.
Terror del bueno en una historia bien pensada
El filme utiliza una atmósfera cautivante, comenzando desde la mudanza de Todd, donde Indy detecta una presencia oscura. La inversión de roles convierte al perro en un héroe más perspicaz que su dueño. No busca innovar, sino construir tensión moderada con una narrativa sensorial que culmina en un final impactante.
Un buen final para ‘Good Boy’
En resumen, Good Boy combina terror y emoción, destacando la actuación natural de Indy como el alma de la película. Aunque no revoluciona el género, su sinceridad y simplicidad ofrecen un respiro en un panorama lleno de fórmulas repetidas. Y para los preocupados, un pequeño spoiler: Indy no muere en la historia.


