El desastre de esta película de ciencia ficción arruinó la carrera de un director icónico y provocó el cierre de un estudio en solo una semana.

La llegada del cine animado por ordenador no solo se cimentó en grandes éxitos como ‘Toy Story’ y el advenimiento de Pixar. También entraron en juego fracasos de taquilla como ‘Titán AE’, una ambiciosa película de ciencia ficción animada cuyo estrepitoso fracaso acabó con la carrera del gran Don Bluth, cerró para siempre el departamento de animación de Fox y supuso uno de los últimos clavos en el ataúd de la animación tradicional.
De actores a dibujos. Hace 25 años, en el año 2000, se estrenó ‘Titán AE’, que originariamente iba a ser una película de imagen real, una ambiciosa space opera con actores reales. El guión había circulado por Hollywood durante años sin encontrar financiación, hasta que Fox Animation Studios decidió convertirla en una película animada en 1997. Don Bluth y Gary Goldman se hicieron cargo del proyecto, tras éxitos como ‘En busca del Valle Encantado’ o ‘Anastasia’.
De qué iba. La película combinaba conceptos atrevidos de ciencia ficción, especialmente dentro del cine de animación de la época, pero con un estilo más familiar: en el año 3028, los alienígenas Drej destruyen la Tierra, obligando a la humanidad a vagar por el espacio como refugiados. Cale Tucker, separado de su padre durante la evacuación, crece sin rumbo hasta que descubre que porta el mapa para encontrar la nave Titán, capaz de conducirles a un nuevo planeta. Cale inicia así una búsqueda perseguido por los Drej.
Agujero de dinero. Para empezar, Fox les dio 55 millones de dólares, pero 30 se esfumaron antes de empezar, en la preproducción. Los ejecutivos de Fox no querían que la película superara los 80 millones de dólares de presupuesto, así que tuvieron que hacer el resto de la película con 50 millones (que finalmente se convirtieron en 60). Estas restricciones presupuestarias impidieron plasmar su visión inicial de la película y 300 personas del departamento de animación de Fox fueron despedidas.
Baja la calidad. Estos despidos masivos obligaron a Bluth y Goldman a encargar parte de la animación a estudios externos, como POVDE Group, Reality Studios y Blue Sky. Esto condujo a uno de los grandes problemas de la película: la falta de identidad propia, resultado de las múltiples manos y estudios implicados, la mezcla de animación tradicional y CGI, y un tono que a veces era muy adulto y otras muy infantil. La promoción de la película, errática, participó de este tono dubitativo y terminó de certificar el fracaso.
Batacazo en taquilla. La película recaudó apenas 36,7 millones en todo el mundo, y según un ejecutivo, acarreó pérdidas de 100 millones para Fox. El desastre fue de tal magnitud que solo diez días después del estreno, Fox Animation cerró sus puertas definitivamente, y el entonces director ejecutivo de Fox, Bill Mechanic, dejó su puesto unas semanas más tarde.
Adiós, Don Bluth. Sin duda, la gran pérdida para el cine fue el final de la carrera de Don Bluth, que, al igual que Goldman, no ha vuelto a dirigir una película. Intentó hacerlo en el nuevo siglo, principalmente mediante crowdfunding, con la intención de realizar una película basada en el videojuego ‘Dragon’s Lair’, que nunca llegó a concretarse. Pero, sobre todo, ‘Titan AE’ supuso uno de los últimos fracasos que condenaron la animación tradicional: los éxitos de Pixar y Dreamworks y la progresiva caída de recaudación de las películas de Disney precipitaron un cambio de paradigma hacia el CGI. El tiempo ha convertido a ‘Titan AE’ en una película de culto, pero en su día supuso, literalmente, el final de una era.
Las cifras apuntan a que el dominio de las superproducciones en Hollywood no ha acabado. De hecho, va a ir a peor.



