Sustraen piezas de oro del Santuario San Juan Pablo II en Colima

La inseguridad en Colima ha afectado incluso a los lugares de culto. En la madrugada del miércoles 3 de diciembre, el Santuario San Juan Pablo II, situado al norte de la capital estatal, fue objeto de un robo en el que se llevaron objetos de oro y plata.
Según informes preliminares y la confirmación de la Diócesis, los delincuentes accedieron al lugar sin forzar cerraduras ni causar daños en los accesos. El botín incluía dos cálices de plata bañados en oro y un evangeliario con incrustaciones de este metal precioso.
«Nadie se salva»: Obispo de Colima
Gerardo Díaz Vázquez, Obispo de Colima, destacó que el robo se limitó a la sacristía, sin registrar actos de vandalismo o destrozos en el interior del templo. Sin embargo, el religioso aprovechó para señalar el riesgo que enfrenta la ciudadanía en general.
“Se metieron al templo. Ingresaron y de la sacristía se llevaron unos cálices y el evangeliario. No hubo daños, no hubo destrozos (…) Simplemente entraron, tomaron unos cálices y se fueron», comentó Díaz Vázquez.
El líder eclesiástico también reflexionó sobre el clima de violencia en la región:
“En las condiciones actuales, creo que nadie se salva. Somos vulnerables, todos estamos expuestos y somos potenciales víctimas de robos así».
Indignación entre los feligreses
Este incidente ha generado indignación entre la comunidad católica de la capital. Habitantes y feligreses han calificado el suceso no solo como un delito, sino como un sacrilegio.
Xóchitl Sánchez, vecina de la zona, exigió acción a la Fiscalía del Estado: “Además de ser un sacrilegio, es un robo, y debe ser resarcido. Las autoridades necesitan actuar”.
Asimismo, otra residente, identificada como Ramona Torres, expresó su pesar por lo ocurrido.
“Es algo muy triste, pero no conocemos el corazón de estas personas, parecen carecer de él. ¿Hasta dónde llegaremos con tanta injusticia?»
La Iglesia informó que ya se ha presentado la denuncia correspondiente ante las autoridades para abrir una carpeta de investigación y recuperar las piezas sagradas.
«Eran reliquias de tercer grado»: Santuario pide orar por los delincuentes
Horas después del incidente, el Santuario emitió un comunicado oficial a la comunidad, donde revelaron que los objetos robados no eran simples utensilios de oro y plata.
“Los cálices, además de ser objetos litúrgicos de uso habitual, eran reliquias de tercer grado; su valor para nosotros es principalmente espiritual y supera cualquier consideración material”, se detalla en el comunicado del templo.
En el mensaje, la institución expresó su “profunda tristeza” por la falta de estos signos sagrados, que se utilizan para la proclamación de la Palabra de Dios. A pesar de la indignación social, la postura de la Iglesia fue un llamado a la paz en lugar de buscar venganza. En un acto de fe, solicitaron a los feligreses que oraran también por los delincuentes:
“Les pedimos oraciones… también por quienes realizaron este acto, para que Dios ilumine sus vidas y las guíe hacia el bien”.
RLO



