Revisión de 'True Detective: Night Country': helada

Lo que causó la muerte de los hombres congelados es uno de los casos centrales de “Night Country”, siendo el otro el brutal asesinato años antes de una joven indígena. Los dos policías que investigan los dos casos, cuya conexión poco a poco se va aclarando, se odian, no de forma divertida o bromista, sino con gran sinceridad.
Jodie Foster interpreta a Danvers, el abrasivo jefe de policía del remoto pueblo minero de Alaska donde se desarrolla la historia, y Kali Reis interpreta a Navarro, un tenaz policía estatal. Ambos personajes cargan con un equipaje paralizante: muertes familiares; seres queridos con problemas; terror en tiempos de guerra; las desventajas de ser mujer y, en el caso de Navarro, indígena. Además de todo, comparten un momento oscuro en su pasado profesional, un secreto que, como muchas cosas en la temporada, frecuentemente se burla antes de ser revelado de manera anticlimática.
Y no están solos en su disfunción: casi todos en “Night Country” están golpeados o destrozados, enojados o amargados. Las excepciones son los tontos: el camarero sobrenaturalmente amable, Qavvik (Joel D. Montgrand), a quien Navarro usa para tener relaciones sexuales, y el ayudante cachorro, Pete Prior (Finn Bennett), a quien Danvers ve como un hijo sustituto y trabaja en exceso sin piedad. Ambos rayan en la caricatura (hombres que son excepcionales por ser básicamente decentes), pero Montgrand y Bennett los hacen creíbles y comprensivos. John Hawkes no puede hacer lo mismo por el padre de Prior, Hank, un policía casualmente corrupto que espera ansiosamente que su prometida en línea llegue desde Vladivostok; es una caricatura absoluta.
Escenarios árticos (la temporada se rodó en Islandia), rodados con énfasis en la oscuridad y los paisajes vastos y vacíos, van de la mano con espeluznantes motivos de terror; comparaciones cercanas incluyen “The Thing” de John Carpenter y la serie británica “Fortitude”, un programa que cubre parte del mismo tema que “Night Country”, pero de una manera más divertida y menos agotadora. López, con la ayuda del director de fotografía Florian Hoffmeister, despliega esos elementos en un misterio atmosférico aunque intrincado que parece y se siente, durante un par de episodios, como si pudiera llegar a una conclusión interesante. Pero no puede mantenerlo bajo control: el misterio se disuelve constantemente en lo absurdo, los personajes se hunden en la incoherencia y el horror no es lo suficientemente original o evocador como para sostener las cosas por sí solo.
La única forma en que se puede decir que la temporada tuvo éxito, aunque sólo sea por la fuerza de sus convicciones, es como una representación de la depredación cultural y económica: el daño ambiental causado por la mina es un factor en el misterio, y la resolución de la historia es mejor. explicado por problemas y emociones que por evidencia o desarrollo del carácter.


