#LoMásViral: ‘Mascarillas menstruales’: la nueva moda viral ¿fascinación o locura?

Las influencers de belleza han encontrado una nueva y controvertida forma de captar la atención de sus seguidoras: invitarlas a guardar su sangre menstrual para usarla como mascarilla facial.
Esta práctica, presentada en redes sociales como un método natural para conseguir una piel más radiante, ha ganado viralidad, generando tanto curiosidad como preocupación.
¿Qué son las mascarillas menstruales?
Según quienes apoyan esta idea, las “mascarillas menstruales” consisten en aplicar la sangre menstrual sobre el rostro durante algunos minutos, antes de retirarla con agua. Aseguran que este fluido contiene células madre, citoquinas y proteínas que pueden revitalizar la piel, otorgando un brillo saludable.
A pesar de su auge, este procedimiento no está regulado, carece de estudios clínicos confiables y no cuenta con recomendaciones dermatológicas. No se han establecido pautas sobre la cantidad de sangre a utilizar ni el tiempo de exposición seguro.
¿De dónde proviene esta idea?
Los científicos atribuyen esto a las proteínas y moléculas bioactivas involucradas en la regeneración uterina mensual.
Las células madre derivadas de la sangre menstrual (MenSCs) también han mostrado potencial para promover la producción de colágeno, disminuir arrugas y favorecer factores de crecimiento relacionados con la reparación de la piel, captando la atención de la comunidad científica.
Facial vampiro 2.0
Algunas personas comparan esta práctica con el reconocido “facial vampiro”, un tratamiento que utiliza plasma rico en plaquetas (PRP) que se extrae y reinyecta en la piel, popularizado por celebridades como Kim Kardashian.
Sin embargo, especialistas enfatizan que el PRP es un producto estéril, procesado en entornos controlados, mientras que la sangre menstrual puede contener bacterias, hongos y microorganismos como Staphylococcus aureus, lo que podría causar infecciones al entrar en contacto con heridas o poros abiertos. Además, existen riesgos de exposición a infecciones de transmisión sexual.
Frente a la falta de evidencia médica que apoye las mascarillas menstruales y los riesgos asociados, dermatólogos aconsejan evitar esta tendencia. En conclusión, la sangre menstrual debería seguir su curso habitual: al inodoro, no al rostro.
Con información de New York Post



