La solución a las muertes de millones de aves al año por los aerogeneradores: aspas con velocidad autoadaptable.

Si quieres ser verdaderamente «sostenible» y presumir de ello, la energía eólica debe abordar otros desafíos además de proporcionarnos energía libre de carbono. En Noruega, un grupo de investigadores está trabajando en una solución para uno de estos desafíos clave: evitar las colisiones de aves con los aerogeneradores. Su propuesta se llama SKARV, que significa «prevención de colisiones de aves mediante el control activo de turbinas eólicas». SKARV consiste en dotar a los molinos de «ojos» y un «cerebro» que les permitan ver a los pájaros con antelación y evitar colisiones. Utiliza cámaras, sistemas de radar y software para identificar los pájaros que se acercan a las palas y alterar la velocidad de rotación si hay riesgo de choque. Aunque la eficacia de SKARV depende de la previsibilidad del vuelo de las aves, se estima que puede reducir hasta un 80% las colisiones mortales. El equipo aún debe llevar a cabo pruebas prácticas, pero esperan que SKARV esté disponible en cinco años. Este enfoque demuestra el compromiso del sector eólico en abordar el problema de las colisiones de aves, que ha sido objeto de controversia e investigación en los últimos años. Aunque es difícil calcular con precisión el número de aves que mueren cada año debido a los aerogeneradores, se estima que en Estados Unidos han sido responsables de la muerte de cientos de miles de aves. Esta realidad ha llevado a la industria a buscar soluciones innovadoras, y SKARV es un ejemplo de ello.



