Abandonando el mundo detrás

Dejar el mundo atrás, la nueva película del creador de Mr. Robot, Sam Esmail, está arrasando en Netflix. Basada en la novela homónima de Rumaan Alam, la cinta dirigida por Esmail ha logrado capturar la atención de la audiencia por su capacidad para intrigar a través de lo que no se muestra en pantalla, antes de adentrarse en la narrativa. En medio de lo que pareciera ser solo otra historia más sobre un posible evento apocalíptico, la película se adentra en una rara mezcla entre paranoia colectiva y prejuicio.
El argumento de la película, al igual que el libro, no explica claramente qué está sucediendo. De hecho, parece desinteresado en describir un evento que supuestamente arrasará con la humanidad. En cambio, se centra en el relato de cómo los personajes principales, Amanda (interpretada por Julia Roberts) y Clay (interpretado por Ethan Hawke), deciden aislarse de la ciudad debido a la necesidad de ella y al abatimiento de él. A través de diversos detalles, la película sugiere la importancia del estatus económico y social de la pareja para entender lo que está por venir.
A medida que avanza la trama, la sensación de que la catástrofe es inminente se apodera de todo. Este misterio se ve acentuado con la llegada de George (interpretado por Mahershala Ali) y su hija Ruth, quienes brindan indicios de que algo catastrófico se avecina, sin proporcionar explicaciones detalladas.
Sin embargo, pese a su capacidad para crear una atmósfera de tensión, «Dejar el mundo atrás» carece de claridad en su argumento. La falta de profundidad en la exploración de sus temas, sumada a la ausencia de explicaciones concretas, hace que la película se perciba como una serie de tramas dispersas que no logran cohesionarse de manera efectiva.
A pesar de sus limitaciones, la película ha generado un considerable interés en las redes sociales, con teorías conspirativas que buscan interpretar sus misterios ocultos. Esto plantea la pregunta sobre si el enigma planteado por la película es suficiente para contar una buena historia, lo que quizás sea su mayor logro: la participación activa del público en la interpretación de sus intríngulis.
Más allá de sus fallos, «Dejar el mundo atrás» se presenta como una propuesta que despierta la imaginación colectiva, y que está generando un impacto en la audiencia de Netflix.


