¿Increíble pero cierto: De la polémica de Converse con el Ku Klux Klan a los fallos de Balenciaga, Gucci y Dolce & Gabbana.

En una campaña de moda casi nada parece quedar al azar. Se decide la luz, la ropa, la postura de la modelo, el fondo y hasta el ángulo exacto en el que debe caer una zapatilla. Cuando una fotografía se retira entre disculpas públicas y acusaciones de insensibilidad racial, surge la pregunta: ¿cómo nadie lo vio antes?
La última polémica de Converse involucra la retirada de una fotografía de su campaña de las ‘Chuck 70 X’, protagonizada por Karina, integrante del grupo de K-pop aespa, debido a asociaciones con la iconografía del Ku Klux Klan y los linchamientos racistas en EE. UU.
La polémica campaña de Converse para las ‘Chuck 70 X’, ya retirada, con la estrella surcoreana del K-pop Karina. / CONVERSE
La controversia se intensificó al circular otra fotografía promocional vinculada a Converse con zapatillas colgadas de un árbol. Aunque no demuestra una intención racista, plantea la cuestión de quién aprueba finalmente una imagen en una campaña.
La bola gorda
Esta falta de consideración previa también se reflejó en el caso de Balenciaga en 2022, cuando tuvo que retirar una campaña con niños junto a bolsos con forma de osos asociados al BDSM. La responsabilidad de ver y comprender una imagen recae en múltiples personas involucradas en su creación.
Gucci y Dolce & Gabbana también han sido protagonistas de polémicas similares al mostrar imágenes que generaron interpretaciones negativas, demostrando que el significado final de una imagen puede escapar al control de la marca.
Es crucial entender que en la moda, la provocación es parte de su naturaleza, pero en un mundo digital, cada imagen está sujeta a un escrutinio colectivo inmediato que puede cambiar drásticamente su interpretación.
Suscríbete para seguir leyendo



