La estrategia de Steve Ballmer para asegurar un contrato millonario con Microsoft y amasar una fortuna de 80.000 millones de dólares.

Cuando Steve Ballmer entró en Microsoft, no recibió ninguna acción. Tampoco aparece en la mítica foto de los una vez primeros trabajadores de la compañía. Aunque posteriormente escaló y terminó recogiendo el testigo de Bill Gates como CEO de Microsoft, Ballmer llegó en 1980 y se le considera el trigésimo empleado. Pero gracias a una peculiaridad con su contrato, terminó constituyendo el 8% de las acciones de Microsoft.
Una jugada maestra que hoy en día le ha permitido colocarse entre los más ricos del mundo, con una fortuna valorada en más de 80.000 millones de dólares, según la revista Forbes.
Steve Ballmer y Paul Allen, cofundador de Microsoft, tenían sus diferencias, pero como reconoció el propio Ballmer tras la muerte de Allen en 2018, fue un «amigo, profesor y mentor». El conflicto entre las dos personalidades de Microsoft tuvo uno de sus episodios más intensos cuando Bill Gates ofreció el 8,75% de las acciones de Microsoft a Ballmer.
Según relata el propio Paul Allen en su libro ‘Idea Man: A Memoir by the Co-founder of Microsoft’, la idea inicial fue recibida hasta el 5% de la empresa, porque estaban seguros de que Ballmer no dejaría Stanford a menos que tuviera un porcentaje de las acciones.
Sin embargo, Gates terminó por aceptar el 8,75%, con mucho más de lo que Paul Allen había acordado. «Mira, tenemos que tener a Steve. Recuperaré los puntos extra de mi parte», expresó Gates. Una postura que Allen adoptó y ejemplifica como Ballmer logró conseguir más stock de lo que los propios cofundadores de Microsoft tenían pensado darle.
Que una persona que se añade tan tarde a una empresa consiga un porcentaje tan alto no es habitual. Su puesto inicial fue el de «gerente comercial», pero acordó negociar su contrato mucho mejor y terminó convirtiéndose en una de las figuras más relevantes de la compañía.
Steve Ballmer fue el primer fichaje no técnico de Microsoft. Gates y Allen necesitaron ayuda inmediata y apostaron por Ballmer, con un salario inicial de 50.000 dólares, pero también un 10% de todo el crecimiento en ganancia que él pudiera generar.
Sin embargo, en aquellos años Microsoft empezó a crecer como la espuma y ese 10% de las ganancias no era sostenible. Y aquí es donde se produjo el cambio de contrato que ha terminado convirtiendo a Ballmer en una de las personas mas ricas del mundo.
Gates tenía el 64% y Allen el 36%. Pero aprovechando el crecimiento se cambiará la estructura de la compañía. Gates y Allen se quedaron con el 84%, el 8% fue a parar a inversores y el 8% se quedó Ballmer a cambio de renunciar a su acuerdo del 10% de las ganancias.
Lo que en 1980 parecían unas condiciones aceptables para Ballmer terminaron convirtiéndose en algo insostenible debido al crecimiento disparado de Microsoft. En 1986, con la salida a bolsa de Microsoft, Ballmer consiguió un golpe de 56 millones de dólares.
Han pasado ya muchos años desde entonces, pero Ballmer todavía mantiene cerca de un 4% de las acciones de Microsoft. Con la valoración actual de estas acciones, Ballmer ha ido escalando hasta los primeros puestos de los más ricos del mundo. Todo por saber pactar unas condiciones ambiciosas pero lógicas en un primer momento y saber adaptarse cuando hubo una reestructuración.



