Informe revela que los productos en los países del Sur global son de baja calidad.

En muchos países, productos como Mucilon de Nestlé, que está dirigido a niños, se encuentra bajo el nombre de Cerelac. Un reciente informe publicado por Public Eye en colaboración con Ibfan, revela que Cerelac y Nido contienen niveles altos de azúcar, superiores a lo recomendado para niños menores de dos años, en países del Sur global como África, Asia y América Latina, incluyendo Brasil.
A través de análisis de laboratorio, se descubrió que estos productos contienen azúcar añadida, a diferencia de los mismos productos vendidos en Suiza, donde se encuentran libres de este ingrediente. La perversidad de vender productos de calidad nutricional inferior en el Sur global es evidente, mientras que en Suiza, el país de origen de la empresa, se comercializan productos sin azúcar añadido.
La comercialización de estos productos en países en desarrollo como África, Asia y América Latina, donde Cerelac y Nido son marcas muy vendidas en la categoría de «alimentos para bebés», refleja un doble estándar injustificable. A pesar de la promoción de estos productos como beneficiosos para el crecimiento y desarrollo de los niños, la presencia de altos niveles de azúcar es un riesgo para la salud, relacionado con la obesidad y enfermedades crónicas no transmisibles.
La diferencia en los estándares de ingredientes entre el Norte y el Sur global, así como las estrategias de marketing y lobby aplicadas por Nestlé, evidencian un enfoque negligente hacia la salud infantil. La importancia de una dieta saludable y libre de azúcar para niños menores de dos años es una recomendación global respaldada por la OMS y los gobiernos locales.
A pesar de las regulaciones actuales y las nuevas normas de etiquetado nutricional, la presencia de azúcar en productos destinados a niños continúa siendo una preocupación, especialmente en países como Brasil e Indonesia, donde se encuentra presente en productos como Mucilon y Ninho de Nestlé.
En un contexto donde la salud infantil y la nutrición deben ser prioridades, la presencia de azúcar agregada en productos dirigidos a niños menores de dos años plantea serias preocupaciones. La promoción de estos productos con altos niveles de azúcar en el Sur global, mientras se comercializan versiones libres de azúcar en países como Suiza, revela una discrepancia alarmante en los estándares de calidad y la responsabilidad corporativa.
Es fundamental que los gobiernos y las organizaciones de salud pública supervisen de cerca la comercialización y etiquetado de alimentos para bebés y niños, garantizando que cumplan con los estándares nutricionales y promuevan hábitos alimentarios saludables desde una edad temprana.
Con información de O Joio e O Trigo



