Estados Unidos desconfía tanto de China que considera prohibirle el acceso a una infraestructura crucial: los cables submarinos.

La desconfianza existente entre EEUU y China es total, y ambos países tienen fundamentos sólidos para dudar del otro. Están en una batalla por la supremacía global. La última expresión de esta desconfianza proviene de la nación liderada por Trump. La Comisión Federal de las Comunicaciones, conocida en inglés como FCC (Federal Communications Commission), quiere prohibir los cables submarinos de origen chino que conectan a EEUU con el resto del mundo.
Esta institución estadounidense regula las comunicaciones interestatales e internacionales a través de radio, televisión, teléfono, satélite y cable, por lo que tiene la autoridad para implementar una prohibición de este tipo. De hecho, Brendan Carr, presidente de la FCC, indica en un comunicado que su intención es proteger la integridad de la infraestructura de conexión a internet de EEUU frente a la amenaza que representa China. Esta iniciativa cuenta además con el respaldo del plan «America First» que se implementó oficialmente en febrero de este año.
En el contexto actual, los cables submarinos son más importantes que nunca
«Los cables submarinos son los héroes anónimos de las comunicaciones globales. De hecho, transportan el 99% del tráfico de internet», asegura Brendan Carr en su declaración. «A medida que EEUU desarrolla los centros de datos y la infraestructura necesaria para liderar en el ámbito de la inteligencia artificial (IA) y tecnologías de próxima generación, estos cables son más cruciales que nunca». Aunque no lo menciona explícitamente, las palabras de Carr llevan un mensaje significativo que no debemos pasar por alto.
«Hemos visto cómo la infraestructura de cables submarinos ha estado amenazada en los últimos años por adversarios extranjeros, como China.»
La FCC teme que China, que está avanzando rápidamente en la industria de la fabricación de cables submarinos, pueda utilizar sus tecnologías para espiar a EEUU. Actualmente, las empresas que dominan la producción de estos cables están en Francia, Italia, EEUU y Japón, pero Hengtong Group, Zhongtian Submarine Cable, Orient Cable y Dosense Cable, todas ellas compañías chinas, están aumentando su competitividad y su participación en el mercado.
Carr propone un enfoque dual. Por un lado, busca incentivar el uso de buques estadounidenses para la reparación y mantenimiento de cables submarinos, así como de tecnologías completamente confiables de otros países. Por otro lado, busca desincentivar el uso de tecnología china en la infraestructura global mediante la imposición de restricciones adicionales sobre su utilización en cualquier cable submarino que se conecte a EEUU.
«Hemos observado cómo la infraestructura de cables submarinos ha sido amenazada en los últimos años por adversarios extranjeros, como China», sostiene Brendan Carr en su comunicado. Esta no es la primera vez que se implementa una iniciativa para prohibir el uso de tecnología china en la infraestructura de comunicaciones. En 2019, el Gobierno de Trump prohibió el uso de equipos de telecomunicaciones de las empresas chinas ZTE y Huawei, siendo este uno de los capítulos más relevantes del conflicto entre EEUU y China que se prolonga por casi una década.
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