CD Tenerife: Cuando Felipe Miñambres fichó a Iván Ania

«He venido al sitio que quería y donde más me han valorado». Esta fue una de las frases que compartió Iván Ania Cadavieco (Oviedo, 24/10/1977)el 19 de septiembre de 2001 en la sala de prensa del estadio Heliodoro Rodríguez López. Procedente del Real Oviedo, tras el pago de dos millones y medio de euros (en realidad, algo más de 400 millones de pesetas), Ania se convirtió en el último refuerzo de un Tenerife que, a esas alturas del calendario, ya había jugado tres partidos de Liga en su regreso a Primera División (derrotas ante el Alavés y el Celta y victoria frente al Villarreal). Era la pieza que necesitaba el entrenador para mejorar la plantilla en el puesto de interior o extremo izquierdo. Felipe Miñambres, director deportivo del club blanquiazul en aquellos tiempos, había elegido a Pepe Mel para dar relevo al técnico del ascenso, Rafael Benítez, y había apuntalado el equipo con David Bermudo, Manel, Javi Venta, Bino, Jaime Sánchez, Xisco Muñoz, Bichi Fuertes y el que es preparador del Córdoba desde el verano de 2023.
[–>[–>[–>El descenso del Real Oviedo a Segunda en la campaña 2000/01 había situado en el escaparate a Iván, que ya había llamado la atención con el equipo asturiano con cinco goles en 36 partidos de ese curso en Primera División. Y no tardó en recibir ofertas de clubes de la máxima categoría. Estuvo muy cerca de comprometerse con el Real Mallorca, pero finalmente optó por el ascendido Tenerife. «Tengo entendido que soy el fichaje más caro de las temporadas recientes, pero pienso que vengo a ser uno más y a sumar para el equipo; voy a hacer todo lo que pueda para defender estos colores», apuntó el clave blanquiazul.
[–> [–>[–>Después de empezar la Liga 01/02 disputando cuatro partidos de Segunda con el Real Oviedo, Ania pudo regresar al nivel superior a mediados de septiembre gracias a la inversión realizada el último día del mercado por un Tenerife que estaba presidido por Javier Pérez. A Iván le pareció «irrechazable» la propuesta del club tinerfeño, pero también valoró la insistencia de su director deportivo y el interés de los medios de comunicación en saber a diario cómo avanzaba la operación. «Tanto Felipe Miñambres como la misma prensa, cuando me llamaba para preguntarme por mi situación, me hicieron sentir muy valorado y eso fue clave para que esté aquí ahora», reconoció un jugador que debutó como suplente esa misma semana, ni más ni menos que en el Camp Nou. El Barcelona de Carles Rexach venció con goles de Geovanni y Saviola (2-0). Todavía con 1-0 en el marcador y el partido abierto, Mel optó por dar minutos a Ania como sustituto de Manel.
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Tres jornadas más tarde marcó su primer gol con el Tenerife. Abrió la cuenta en un 3-1 al Rayo Vallecano en el Heliodoro Rodríguez López (los otros, de Jaime y Xisco). Y repitió la semana siguiente, esta vez en El Sadar, en un 0-2 al Osasuna. Una vaselina desde el centro del campo que sorprendió a Juan Carlos Unzué puso con ventaja a los tinerfeños en Pamplona.
[–>[–>[–>Ania terminó aquella Liga con dos tantos más, uno al Zaragoza en La Romareda (1-1) y otro al Osasuna en el Rodríguez López (3-1), el primero todavía con Pepe Mel sufriendo en el banquillo y el otro con Javier Clemente como solución de emergencia elegida por Javier Pérez para tratar de evitar un descenso que terminó confirmándose. Con Clemente dentro y ya sin Miñambres, que había presentado su dimisión por el giro que había dado la directiva al prescindir de Mel y elegir al exentrenador de la selección española como sustituto, terminó la primera temporada de Ania en el Tenerife. Una temporada de contrastes por el desenlace de la caída a Segunda y por unos números individuales que no estuvieron tan mal:28 actuaciones, 22 como titular, una asistencia y cuatro goles.
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Pero de repente, aquel fichaje millonario, el jugador llamado a marcar diferencias en un Tenerife que había retornado a Primera con la esperanza de iniciar otra década dorada, como la de los 90, pasó a quedar apartado unos meses después, en mayo de 2003. El motivo, una discusión con el entrenador David Amaral después de ser reemplazado en el descanso de una visita a El Molinón. Trascendió en su momento que el ovetense se había quejado de que el técnico siempre cambiaba a los mismos y había subrayado ese reproche con una patada al banquillo. La reacción le costó al jugador una multa de 3.000 euros y, lo que seguramente fue peor, terminar la temporada 02/03 sin minutos y entrenando al margen del grupo. Hasta ese momento había intervenido en 23 encuentros de Liga, 15 como de inicio, y había aportado cuatro goles en un curso abierto con Ewald Lienen como míster y sostenido desde la vigésima jornada por David Amaral. Pero lo más relevante de esa campaña fue la entrada en el club de un nuevo equipo directivo encabezado por la alianza de dos candidaturas, la de Víctor Pérez Ascanio y la de Quico Cabrera. Fue suficiente para que terminara el ciclo de Javier Pérez en diciembre de 2002.
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[–>Precisamente, al consejo entrante le tocó solucionar un problema que se le había presentado al club por la permanencia en la plantilla de jugadores con fichas altas, procedentes de la temporada 2001/02 en Primera División. Uno de ellos, Iván Ania. Con dos años de contrato por delante, el asturiano no jugó más con el Tenerife. Sin esperarlo, se había despedido por la puerta de atrás con aquella polémica sustitución cerca de su ciudad natal, en Gijón.
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La división se acentuó al final del ejercicio 2002/03 por la denuncia presentada ante el sindicado de futbolistas, AFE, por parte de Ania, Bruno Marioni, Javi Venta y Samuel Slovak. El motivo, la reclamación de cerca de dos millones de euros pendientes de cobro.
[–>[–>[–>La denuncia puso al Tenerife contra la espada y la pared. O pagaba o descendía a Segunda B. La cuenta atrás había comenzado para la entidad blanquiazul en uno de sus veranos más críticos. Uno de los encargados de negociar por parte del representativo, el consejero Eduardo Chinea, llegó a asegurar que Ania había sido «inflexible en todo momento» con un club que corría el riesgo de desaparecer.
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Casi sobre la campana, el Tenerife fue capaz de hacer frente a los pagos y pudo comenzar la campaña 2003/04 en Segunda División, con Ania dentro de su nómina de trabajadores pero sin participar en la competición. La ruptura no se produjo del todo hasta el 2 de enero de 2004. La apertura del mercado de invierno le dio a las dos partes una oportunidad para buscar una salida, y la solución no fue otra que el pase del futbolista a otro equipo de Segunda División, el Rayo. El acuerdo se resolvió con una cesión hasta junio. Tras esta etapa, Iván firmó en propiedad con el Nástic y siguió su carrera en el Cádiz, Lorca Deportiva y Oviedo.
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Fuente: El Día – La Opinión de Tenerife



