El plan para combatir la contaminación por plástico no logra resultados; se necesita urgentemente abordar el problema.

Los intentos por establecer el primer tratado internacional para combatir la contaminación por plásticos fracasaron el miércoles en Ginebra, a solo treinta horas del cierre planeado de las negociaciones, luego de que la mayoría de las naciones, incluyendo a México, desestimaran un borrador inicial.
Luego de casi tres años de charlas y nueve días de diálogos intensos sobre el tema, el diplomático Luis Vayas Valdivieso, que lidera los debates, presentó un texto de síntesis y un complicado procedimiento de consulta con la esperanza de reconciliar posturas aún muy divergentes.
Sin embargo, en lugar de facilitar el progreso, el texto de 31 artículos generó descontento o, al menos, desaprobación entre la mayoría de los delegados que asistieron a la reunión.
Colombia, que busca un documento ambicioso para combatir la contaminación por plásticos, catalogó el documento como “inaceptable”.
Chile, México, Panamá, Canadá y la Unión Europea se unieron a la opinión del país latinoamericano, al igual que las pequeñas islas del Pacífico.
El representante de Chile afirmó que el texto está “claramente desequilibrado”, ya que “todo se limita al ámbito nacional y no genera ningún espacio para la cooperación internacional en la lucha contra la contaminación por plásticos”.
PREOCUPACIÓN
El documento “no cumple con lo mínimo necesario para hacer frente a la urgencia del reto que enfrentamos”, afirmó Magnus Heunicke, ministro de Medioambiente de Dinamarca, cuyo país preside de forma rotativa la Unión Europea.
El borrador fue calificado como un “obsequio a la industria petroquímica y una traición a la humanidad”, manifestó Graham Forbes, líder de la delegación de Greenpeace.
Incluso las naciones productoras de petróleo, que se oponían a las solicitudes de regulación en la producción de plástico, expresaron su descontento hacia el texto.
China, el mayor productor mundial de plástico, tomó la palabra en la sesión plenaria para instar al presidente a “focalizarse” en los problemas más urgentes en las horas finales de la negociación “en lugar de aumentar las diferencias” entre los países participantes.



