El grito de Morelia: La afición rompe el silencio y exige el regreso del ascenso

En un hecho sin precedentes para el balompié mexicano, las calles de la capital michoacana se convirtieron en el escenario de una protesta histórica. Cansados de las decisiones cupulares que mantienen paralizado el mérito deportivo en México, por lo anterior aficionados del Club Atlético Morelia marcharon para exigir a la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) la restitución inmediata del sistema de ascenso y descenso.
La movilización, impregnada de banderas rojiamarillas, cánticos y mantas con consignas dirigidas a los altos mandos de la Liga MX, marca un hito: es la primera vez que la afición de un club en el país se organiza de forma masiva e itinerante para manifestarse abiertamente contra el modelo de competencia actual.






Desde que la Asamblea de Dueños de la Liga MX decretó la suspensión del ascenso y descenso en abril de 2020 —bajo el argumento de rescatar financieramente a los clubes golpeados por la pandemia—, la Liga de Expansión MX quedó sumida en un limbo competitivo. Para plazas con profunda tradición futbolística como Morelia, la medida representó un portazo a las aspiraciones deportivas de una plaza que exige estar en la máxima categoría.
A pesar de que el Atlético Morelia ha demostrado solvencia en la cancha con títulos y una de las asistencias más altas de la división, las trabas administrativas y los rígidos procesos de certificación de la FMF han impedido que el proyecto canario regrese a la primera división.
El mensaje a la FMF
«Su negocio acaba donde mi pasión empieza», se leía en una de las pancartas principales que encabezaban el contingente sobre la avenida Madero. La afición michoacana dejó en claro que su malestar no es solo un capricho local, sino el sentir de fanáticos en todo México que consideran que la abolición del descenso ha castigado la competitividad y el espectáculo del torneo nacional.
Esta manifestación sienta un precedente inédito en la relación entre los directivos del fútbol mexicano y sus aficionados. Mientras la FMF insiste en mantener un modelo cerrado, la marea Canaria ha encendido una mecha que podría replicarse en otras plazas del país. La pelota, hoy más que nunca, está del lado de los dirigentes.



