Descenso de ríos contaminados y vigilancia; enterococos son los más frecuentes.

A pesar de que en términos generales el porcentaje de fuentes superficiales de agua contaminada en el país disminuyó —de 73.9% en el monitoreo de 2022 a 72.7% en 2023—, esta comparación no es del todo válida, ya que en su informe más reciente, la Red Nacional de Medición de la Calidad del Agua (Renameca) redujo a una cuarta parte los puntos de vigilancia.
El monitoreo de la calidad del agua superficial en 2022 abarcó mil 723 sitios, mientras que en 2023 se realizó en solo 450 puntos.
De los sitios analizados, 229 tienen un semáforo de alerta rojo (51%); 98 están en amarillo (21.7%) y 123 en verde (27.3%), lo que indica que cumplen con todos los parámetros de calidad.
Los estados de Tlaxcala y Puebla son los que reportan el mayor número de puntos en semáforo rojo, con 70 y 39, respectivamente.
No obstante, hay 11 estados donde no se vigiló ningún punto en 2023: Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Guerrero, Oaxaca, Querétaro, Sinaloa, Tabasco, Veracruz y Yucatán.
En el reporte de 2022, estas entidades presentaron alertas rojas. Por ejemplo, en Querétaro se identificaron cinco puntos en rojo, tres de ellos con alta toxicidad, particularmente en el río San Juan, que dejaron de ser monitoreados en 2023.
En Veracruz, los habitantes de Martínez de la Torre, San Rafael, Nautla y Misantla han denunciado daños ambientales debido a la contaminación causada por los desechos de las plantas jugueras. Sin embargo, en 2023 no hubo puntos de monitoreo en el estado. Un año antes, Martínez de la Torre (Citrosol) presentó indicadores de calidad fuera de norma, excepto en Sólidos Suspendidos Totales (SST), registrando incluso alta toxicidad.
En Sinaloa, el año pasado se reportaron nueve puntos en rojo, de los cuales dos tenían alta toxicidad: Puente la Palma y Puente El Guamuchilito. Sin embargo, estos no fueron monitoreados en 2023.
En Oaxaca, el monitoreo anterior había registrado 42 puntos en rojo, 18 de ellos a lo largo del río Atoyac, así como seis puntos más en las lagunas Pastoría y Chacahua, que tampoco recibieron actualización de datos.
La descarga clandestina de aguas residuales impacta en los ríos.
ALTA TOXICIDAD
Según el informe, siete de los 450 puntos de agua superficial monitoreados tienen alta toxicidad, lo que implica una alta capacidad de causar efectos adversos en los seres vivos con una sola exposición. Cuatro de estos puntos están en Puebla, en el río Xochiac, el arroyo La Presa en San Martín Texmelucan y el manantial El Túnel en Izúcar de Matamoros; los otros tres se encuentran en el Estado de México, en áreas de descarga de la potabilizadora Madín, en Atizapán.
La contaminación por coliformes fecales es la más común, ya que 244, más de la mitad de los puntos monitoreados, presentan este indicador. De ellos, 209 muestran alta contaminación, lo que representa una severa alteración bacteriológica del agua, según la Renameca.
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) explica que “las bacterias coliformes fecales no suelen causar enfermedades, pero se utilizan como indicador de la calidad del agua porque su presencia se relaciona con varios patógenos más difíciles de detectar, como Salmonella, Shigella y Vibrio, que causan gastroenteritis, disentería, tifoidea y cólera, además de virus excretados por los portadores de la enfermedad”.
El segundo indicador de contaminación más común es la DQO (Demanda Química de Oxígeno), con 213 puntos clasificados como “contaminados” y “fuertemente contaminados”.
Esto indica aguas superficiales con un fuerte impacto por descargas de aguas residuales crudas, tanto municipales como no municipales.
En tercer lugar se encuentra el DBO (Demanda Bioquímica de Oxígeno), que muestra 129 puntos contaminados. Niveles altos de DBO sugieren cuerpos de agua con descargas de aguas residuales crudas, principalmente de origen municipal.
Las descargas de materia orgánica en los cuerpos de agua afectan la concentración de oxígeno, ya que los microorganismos que descomponen estos desechos consumen el oxígeno disponible… la falta de oxígeno crea condiciones de putrefacción, generando mal olor y sabor”, explica Semarnat.
Con presencia en 79 puntos monitoreados, la E. coli es el cuarto indicador más frecuente. En estos puntos, la Renameca advierte sobre aguas superficiales con fuerte contaminación bacteriológica y alteración severa.
La “Escherichia coli forma parte de la microbiota normal del intestino de animales homeotermos, incluidos los humanos, aunque hay cepas particulares que producen toxinas”, señala el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la variante de E. coli productora de toxina Shiga puede causar enfermedades graves a través de los alimentos.
El origen principal de los brotes de E. coli productora de toxina Shiga proviene de productos de carne picada cruda o poco cocinada, leche cruda y hortalizas contaminadas por materia fecal. Aunque en muchos casos la enfermedad desaparece espontáneamente, puede llegar a ser mortal, provocando el síndrome hemolítico urémico, especialmente en niños pequeños y ancianos”, alerta.
Dicho síndrome es una enfermedad potencialmente mortal que se caracteriza por una insuficiencia renal aguda, anemia hemolítica y trombocitopenia (deficiencia de plaquetas)”, detalla la OMS.
- SST. Sólidos Suspendidos Totales. Cuando este indicador muestra alta contaminación, se refiere a aguas con un fuerte impacto por descargas de aguas residuales crudas, tanto municipales como no municipales, lo que resulta en malas condiciones para los peces.
- ENTEROC. Enterococos fecales. Representa contaminación bacteriológica; a niveles altos, el agua no es apta para la vida acuática y no debería haber uso recreativo con contacto primario.
- E_coli. Escherichia coli. A un nivel aceptable se puede utilizar como fuente de abastecimiento de agua potable y para riego agrícola; a niveles altos, indica fuerte contaminación bacteriológica.
- DQO. Clasificación de la calidad del agua según el indicador de Demanda Química de Oxígeno. Un indicador bajo refleja aguas de buena calidad, con bajo contenido de materia orgánica biodegradable y no biodegradable. En niveles altos, denota agua afectada por descargas de aguas residuales crudas.
- DBO. Demanda Bioquímica de Oxígeno. Niveles altos indican cuerpos de agua con descargas de aguas residuales crudas, principalmente de origen municipal.
- TOX. Toxicidad. Se clasifica en baja, moderada o alta.
- COLI_FEC. Coliformes fecales. A niveles altos, indica fuerte contaminación bacteriológica.
- OD. Saturación de oxígeno disuelto. Indica si existe deficiencia de este gas en el agua.
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