CJNG y Cártel del Golfo compiten por el control del cobro de piso en Veracruz

En Veracruz, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Grupo Sombra, que se separó del Cártel del Golfo, están inmersos en una violenta pelea por el control del cobro de piso a taxistas y pequeños comerciantes.
Este conflicto ha aumentado, resultando en secuestros, asesinatos y desplazamientos forzados en varias localidades del norte del estado.
Una de las víctimas más conmovedoras fue Irma Hernández Cruz, una maestra jubilada y conductora de taxi.
Se reporta que ella pagó extorsiones al grupo equivocado: hizo pagos al CJNG en lugar del grupo que dominaba la zona.
Como resultado, fue secuestrada y obligada a grabar un video en el que advertía a otros taxistas sobre la necesidad de pagar a la Mafia Veracruzana, asociado al Grupo Sombra.
Días después, su cuerpo fue encontrado con signos de tortura en un rancho cercano.
La Fiscalía estatal ha informado que ya hay tres personas detenidas como presuntos responsables de este crimen.
Los grupos criminales establecen sus propias normativas
El Grupo Sombra ha ampliado su influencia en localidades como Pánuco, Tuxpan y Papantla, no solo a través de la violencia, sino también utilizando tácticas de control social, como entregar despensas a cambio de lealtad o amenazar a comercios para imponer cuotas mensuales.
Crecimiento de la Mafia Veracruzana
Anteriormente parte del Cártel del Golfo, el Grupo Sombra se ha transformado en un cártel regional que opera en más de 50 municipios de Veracruz.
Han diversificado sus actividades, incluyendo el robo de hidrocarburos, extorsión a transportistas, cobro de piso y control territorial en zonas rurales donde la presencia gubernamental es limitada o inexistente.
Reacciones en redes sociales
Los ciudadanos han manifestado en redes sociales que «no se puede trabajar, ni siquiera como taxista, sin que te cobren por existir».
Otros usuarios han comentado que la impunidad y la falta de respuesta gubernamental hacen que “el crimen cobre más impuestos que el SAT”.
Con información de Milenio, El País



