Reseña con especificaciones, precio y datos técnicos

Por volumen de ventas y por su impacto en el mercado del coche eléctrico, la renovación del Tesla Model Y ha sido extraordinariamente esperada. Este vehículo ha sido el primer eléctrico en convertirse en el coche más vendido del mundo (independientemente de la tecnología utilizada).
La actualización del Tesla Model Y es clave para la compañía de Elon Musk, que no ha conseguido sacar una nueva alternativa más barata a sus Tesla Model 3 y Model Y. A su vez, ha destinado recursos a un Tesla Cybertruck que no está cumpliendo con las expectativas de ventas y está dañando su imagen de marca.
El Tesla Model Y es la gran esperanza de Tesla para continuar afianzando el crecimiento de la compañía. Aquí tenemos su resultado.
Ficha técnica del Tesla Model Y
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TESLA MODEL Y Dual motor |
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Medidas y peso |
4.790 mm de largo, 1.920 mm de ancho y 1.624 mm de alto. 2.890 mm de distancia entre ejes. 2.072 kg de peso. |
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Maletero |
822 litros (Tesla no especifica si mide hasta el techo). 116 litros en el maletero delantero. |
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Carrocería |
SUV de cinco plazas |
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Potencia máxima |
378 kW (514 CV) |
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Mecánica |
Velocidad máxima de 201 km/h |
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Aceleración (0 a 100 km/h) |
4,8 s |
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Rango WLTP |
586 km |
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Consumo WLTP |
15,3 kWh/100 km |
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Distintivo medioambiental DGT |
Cero emisiones. |
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Ayudas a la conducción |
Sistema Autopilot con control de crucero adaptativo, función Stop&Go, mantenimiento en el carril, sensor de ángulo muerto, frenada de emergencia, control de tráfico cruzado delantero y trasero. Cámara 360º y aparcamiento autónomo. |
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Sistema operativo |
Tesla Software no compatible con Android Auto y Apple CarPlay. |
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Pantalla multimedia |
Pantalla central de 15,4 pulgadas. |
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Otros |
Carga inalámbrica para el teléfono móvil, dos tomas USB-C. Aplicaciones de Spotify, Disney+, Steam, Youtube, Netflix desarrolladas específicamente. |
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Precio |
Desde 52.990 euros |
Esclavo de su propia filosofía
Tesla no opera al mismo ritmo que el resto de las compañías automotrices. Hasta ahora, ha mantenido un enfoque diferente en cuanto a la productividad y lanzamientos de productos. La compañía se presenta más como una marca tecnológica que como un fabricante de automóviles convencional, promoviendo la idea de que el verdadero valor de sus vehículos radica en el software, no en el «hardware» o el vehículo en sí.
Ellos mismos promovieron la idea de que un mismo producto podría ser actualizable en el futuro, sugiriendo que todos sus coches podrían aceptar la conducción autónoma con una sencilla actualización. Es decir, el atractivo de adquirir uno de sus coches era contar con algo así como cuatro ruedas, un volante y una batería que siempre estaría actualizada.
Ahora sabemos que esto no es así y que las promesas de Elon Musk quedan como una expectativa incumplida. Sin embargo, esta forma de pensar puede llevar a un estancamiento en el diseño.
Los automóviles tienen un ciclo de venta de entre seis y ocho años entre generaciones. A mitad de su vida comercial, se suele introducir un refresco en la imagen para revitalizar las ventas cuando comienzan a mostrar síntomas de agotamiento. Si Tesla desea ofrecer un coche que dure mucho más tiempo en manos de su propietario pero que siempre esté actualizado, necesita un diseño que no pase de moda.
Esto es ir contra la corriente del mercado y puede funcionar mientras el coche no sea un superventas, ya que, al verse menos en la calle, su imagen se cansa menos. Sin embargo, a medida que aumentan las ventas y el resto del mercado evoluciona, el riesgo de quedarse atrás o de dar la sensación de estancamiento aumenta.
Es pronto para determinar si Tesla será una excepción o si, por el contrario, el mercado tradicional logrará imponerse. Lo que sí sabemos es que el Tesla Model Y ha recibido una actualización que le ha venido realmente bien.

Tecnologías multimedia: simple, sencillo y (casi siempre) práctico
En la actualización de este Tesla Model Y, la compañía ha refinado la fórmula que ya funcionaba, añadiendo pequeños detalles que ayudarán a seguir ganando adeptos.
Por fuera, los nuevos grupos lumínicos modernizan todo el conjunto. La tira lumínica frontal es especialmente llamativa, mostrando coherencia con el nuevo lenguaje de la compañía y vinculación con lo visto en el Tesla Cybertruck. La parte trasera también impresiona especialmente de noche.
Personalmente, me parece que durante el día la luz roja no es lo suficientemente intensa para resaltar bien la silueta de los nuevos grupos ópticos, lo que le resta fuerza. Sin embargo, por la noche, la estética gana en personalidad y atractivo.

Sin embargo, es en el interior donde parece haber un salto de calidad considerable. El coche se siente casi idéntico a la versión anterior, pero los materiales parecen de mayor calidad y los ajustes están mejor terminados. En general, el tacto del volante y los materiales a mano se sienten mejor, con un ligero acolchado en las áreas de descanso.
En la parte trasera, también parece haberse mejorado la calidad, añadiendo una pantalla para controlar funciones como el aire acondicionado, jugar a videojuegos o retransmitir streaming de aplicaciones de video.
Aun así, en las plazas delanteras persisten ciertas carencias que considero imperdonables, algunas de las cuales ya están presentes en otros vehículos de la competencia.
Hablamos, por ejemplo, del botón de luces de emergencia. Para activarlas, hay que recurrir a un botón en el techo del vehículo, en una posición no intuitiva. Este botón no es físico ni ofrece retroalimentación háptica.
No es solo una cuestión de ausencia de mandos físicos, que me parece una debilidad similar a otros vehículos, sino que optar por esta solución me parece peligroso. Tampoco me agrada tener que pasar por la pantalla principal para casi cualquier función y de ahí ir a las ruedas del volante para, por ejemplo, ajustar la posición de los retrovisores.
Además, considero un error la ausencia del Head-Up Display si no se utiliza un cuadro de instrumentos. Es más peligroso tener que desviar la mirada del frente para comprobar la velocidad a la que circulamos. También resulta incómodo tener que tocar la pantalla para casi cualquier comando en movimiento.

No hay mandos para las luces ni tampoco para la transmisión (esto lo abordaré en la siguiente sección), pero sí para los intermitentes. Tesla ha respondido a críticas previas. Lo curioso es que el tacto de la palanca de intermitentes es especialmente bueno. Es lamentable que no se implementen más mandos físicos porque funcionan realmente bien.
En el volante se mantienen algunos mandos para activar los limpiaparabrisas, y las ruletas controlan el volumen o la velocidad del control de crucero adaptativo, el cual se activa con una presión en la misma.
El rendimiento del software y de la pantalla central es realmente bueno. La calidad del panel es alta y no se ve afectada por la luz directa, manteniendo un brillo controlado que evita reflejos. La disposición se mantiene, con una parte izquierda dedicada a acceder rápidamente a algunas funciones del coche (ahora la palanca de la transmisión y las luces) y a la derecha el sistema de infoentretenimiento. En la parte inferior, un acceso rápido controla aspectos básicos de la climatización.

Lo que más llama la atención es que el feeling del panel al tacto es similar al de un teléfono móvil, ofreciendo precisión y evitando errores al seleccionar opciones. Esto es muy difícil de igualar y pocas marcas logran acercarse a esta calidad.
En cuanto a la disposición de los menús, es idéntica a la vista en el modelo anterior. Un menú a la izquierda con accesos directos y la información correspondiente a la derecha ofrece todo lo necesario para revisar datos de consumo, carga del coche o funciones de ayuda a la conducción activadas.
En la parte inferior, un acceso nos permite entrar a las aplicaciones. Podemos conectar nuestra cuenta de Spotify o Netflix, revisar los detalles del consumo del coche o disfrutar de algunos minijuegos sencillos manejados a través del panel táctil. También podemos visualizar los eventos registrados por el modo centinela que vigila el coche y su entorno.
Tecnologías de conducción: una pequeña decepción con el giro a giro
Una vez nos ponemos en marcha, la primera fricción con cualquier otro coche que hayamos utilizado se presenta en la palanca de la transmisión. No existe, debemos utilizar un mando táctil para subir (D) o bajar (R) y salir del aparcamiento.
Personalmente, prefiero un mando físico, aunque debo decir que es muy sencillo acostumbrarse a esta forma de interacción y que la manera de maniobrar es interesante. Si deseamos aparcar en línea, nos situamos al lado del coche y para iniciar la marcha, ponemos R para marcha atrás. Al finalizar la primera maniobra, en un coche normal detendríamos el freno, pondríamos D y giraríamos el volante.
En este caso, no es necesario. Con solo pisar el freno y girar el volante, el coche entiende que estamos maniobrando y cambiará automáticamente a D al finalizar la maniobra de marcha atrás. Si necesitamos seguir haciendo maniobras, alterna entre D y R sin intervención nuestra. Este sistema funciona increíblemente bien y resulta muy práctico.

En marcha, el coche se muestra muy estable, con una suspensión que tiende a ser dura, lo que reduce cabeceos y balanceos de la carrocería, aunque puede ser un poco seca en entornos urbanos si encontramos baches. En carretera, el coche ofrece su mejor rendimiento.
La dirección es precisa y tiene un buen peso. Tanto en modo Relax como en modo deportivo, el aro del volante se siente bien, aunque no transmite la información de las ruedas delanteras. El tacto del freno también es bueno y carece de la esponjosidad típica de otros coches eléctricos.
En cuanto a la aceleración, con sus 514 CV de potencia gracias a dos motores eléctricos, uno por eje, no hay que preocuparse por nada en ninguna situación. Todo sucede con una agilidad notable, dejando atrás a cualquier coche que necesitemos superar en un tramo de carretera secundaria en muy pocos segundos.
Sobre sus sistemas de ayuda a la conducción, el mantenimiento en el centro del carril funciona correctamente, posicionando el coche en su sitio cuando detecta que está perdiendo trayectoria, con firmeza y sin generar incomodidad. Sin embargo, esto no ocurre con el Autopilot y la beta del Full Self Driving.
Cuando activamos el Autopilot, el coche navega suavemente entre el tráfico adaptándose a la velocidad. Sin embargo, pueden darse fricciones en algunos cambios de carril. Cuando el cambio semiautomático funciona (activándolo con el intermitente) es satisfactorio, pero si tenemos el control de crucero activo y deseamos cambiar de carril rápidamente debido al tráfico, pueden surgir algunas fricciones, ya que el coche puede levantar una barrera a los límites del carril que debemos superar aplicando más fuerza de la deseada.
No estoy convencido del control de crucero adaptativo con función de giro a giro. Según este sistema, el coche puede llevarnos de un punto a otro adaptando la velocidad para cada vía, reduciendo la velocidad antes de llegar a una rotonda y tomándola automáticamente. Sin embargo, en estas situaciones las reducciones son demasiado drásticas, llegando a ralentizarse de forma excesiva antes de los cruces, provocando impaciencia en el conductor. En este aspecto, otros sistemas de marcas como Mercedes o BMW me parecen superiores.

Tecnologías de carga: la mejor experiencia
En cuanto a consumo y potencia de carga, Tesla sigue siendo la marca con menor fricción al enchufar el coche y olvidarse de todo.
La integración con sus propios sistemas es extraordinaria, aunque merece destacar algunos detalles. El navegador prioriza los supercargadores de Tesla al generar la ruta, aunque no oculta los cargadores de otras compañías si buscamos los más cercanos. Lo positivo es que tenemos información en tiempo real sobre la potencia de carga, el precio por franjas horarias y la cantidad de enchufes disponibles en sus estaciones.
Lo negativo es que, en épocas de mucho tráfico, como la Semana Santa, es aconsejable tener cierta flexibilidad y no depender únicamente de los supercargadores de Tesla. Si muchos conductores optan por ellos, como ha sido mi experiencia, pueden colapsarse y llegar a ellos sin suficiente batería para alcanzar un punto alternativo.

Con una potencia de carga de 250 kW, el tiempo para cargar hasta alcanzar el 80% es realmente rápido. Además, la experiencia es la mejor porque el enchufe se comunica con el vehículo y factura directamente a la cuenta del propietario.
Parece una tontería, pero bajar del coche, enchufar la manguera y olvidarnos hasta que la aplicación del móvil nos avise es una experiencia sin fricciones que no se encuentra en otras marcas, donde debemos entrar en una aplicación, registrarnos con una tarjeta bancaria, seleccionar el cargador adecuado y aprobar el inicio de la carga.

Todo esto se complementa con el Tesla Model Y, un ejemplo de eficiencia. En condiciones climáticas difíciles, el coche registró un gasto de 21 kWh/100 km. Sin embargo, esta cifra bajó a unos buenos 16,8 kWh/100 km en carretera con buen clima. Después de realizar aproximadamente 500 kilómetros por carretera, la media fue de 19 kWh/100 km, cifra que se reduce notablemente en ciudad, donde sin buscarlo nos movimos entre 13-14 kWh/100 km.
Si consideramos sus 514 CV de potencia, es una cifra excelente que permite recorrer 360-370 km antes de detenerse en carretera a 120 km/h. Esta cifra seguramente aumentará considerablemente en las versiones de un solo motor, que considero la compra más inteligente.
En términos de consumo, Tesla sigue destacando por liderazgo. Sus coches son de los menos gastadores y logran un gran rendimiento en autonomía sin requerir baterías enormes. En este caso, la batería más grande es de 75 kWh útiles, lo que les permite ofrecer precios más competitivos. En la relación autonomía/precio, Tesla continúa por delante de la competencia, lo que es un atractivo poderoso si valoramos esto al elegir un coche.

La conclusión
Tesla ha refinado la fórmula con esta renovación del Tesla Model Y. Es un coche más refinado en su dinámica, un auténtico tragamillas bien afinado para moverse por vías rápidas. Además, han mejorado la calidad de los materiales interiores y sus acabados.
La ausencia de mandos físicos sigue sin gustarme, pero han incorporado la palanca de intermitentes (que falta en otros modelos). Aunque la selección de transmisión a través de la pantalla no me genera gran fricción, especialmente con la función que permite maniobrar automáticamente que funciona bastante bien.
Un poco decepcionante ha sido el uso del control de crucero adaptativo con la función de giro a giro activada. Queda camino por recorrer aquí y marcas como Mercedes o BMW ofrecen sistemas más refinados y mejor rendimiento.
Sin duda, su mejor atractivo sigue siendo su bajo consumo, que permite ofrecer una gran autonomía sin necesidad de baterías gigantescas. A esto se suma una red de recarga que sigue siendo la mejor del mercado y un proceso que carece de cualquier tipo de fricción.
Si esta renovación, que mejora una fórmula ya buena, puede convencer a quienes están considerando otras marcas (bien por imagen o preferencia por productos más tradicionales), solo el tiempo lo dirá. Lo que es seguro es que el Tesla Model Y es un buen producto y uno de los mejores coches eléctricos para aquellos que buscan una buena relación autonomía/precio.
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