La reforma fiscal aumenta los subsidios a las bebidas azucaradas.

El límite de impuesto a refrescos reduce la carga fiscal y desvirtúa el objetivo del Impuesto Selectivo
La situación de los alimentos ultraprocesados ya era preocupante al estar excluidos del Impuesto Selectivo (IS), pero ahora se busca establecer un límite del 2% para la única categoría que aún estaba sujeta a este impuesto: las bebidas azucaradas.
Si se aprueba, esta modificación garantizará al sector de refrescos continuar disfrutando de una reducción fiscal de R$ 803,5 millones gracias a la Ley Complementaria 214/25. Este aumento es resultado de un error del Ministerio de Hacienda, y la intervención del Senado ha ampliado las concesiones fiscales al rubro de refrescos.
En la actualidad, el sector puede beneficiarse de R$ 2,3 mil millones en impuestos que el Estado ha decidido no cobrar. Con la reforma tributaria, este monto podría elevarse a R$ 3,1 mil millones, una distorsión que solo un impuesto selectivo más alto podría corregir. Sin embargo, Eduardo Braga, relator del proyecto en el Senado, prioriza los intereses de la industria refresquera.
El límite impuesto se introdujo como un añadido en el Proyecto de Ley Complementaria (PLP) 108/24, que trata sobre la creación de un comité gestor del Impuesto sobre Bens y Servicios (IBS). Este proyecto está en trámite urgente en la Cámara y se espera su aprobación antes del receso de fin de año, para implementarse antes de 2026.
A pesar de ser el Ejecutivo quien debe establecer la alícuota del IS, Braga incluyó la enmienda de Izalci Lucas que limita el impuesto a refrescos, a pesar de que esto no guarda relación con el propósito del proyecto inicial.
El diputado Mauro Benevides Filho (PDT-CE) ha manifestado su intención de mantener dicha enmienda, argumentando que la estabilidad del sector se vería comprometida con la aplicación del IS. Sin embargo, estudios indican que, tras la reforma, la industria pagará aún menos impuestos, aumentando así los incentivos al consumo de refrescos, con impactos desconocidos en la salud pública.
En conclusión, este tope al impuesto selectivo desvirtúa su función original de desincentivar el consumo de productos nocivos. Marcello Baird de ACT sostiene que no debería existir un límite, ya que el verdadero objetivo es proteger la salud pública y la sostenibilidad.
Con información de O Joio e O Trigo



