Australia fue descubierta en 1606 por los neerlandeses, pero una teoría sugiere que los gallegos llegaron un siglo antes.

Pensar en Australia es imaginar animales extraños con un solo objetivo: matarte. También evoca la imagen del país como una prisión británica. Aunque esto es una exageración, la conexión entre Australia y los británicos es común, dado que fueron ellos quienes, en 1770 y bajo órdenes del capitán James Cook, comenzaron a colonizar la zona. Sin embargo, un historiador no se conformó con la historia oficial y formuló su propia teoría: Australia fue descubierta por los españoles.
Concretamente, un barco gallego trajo eucaliptos y dejó unos hórreos en el país.
1606, un año lleno de actividad. Los británicos no descubrieron Australia, ni de cerca. Los griegos clásicos ya especulaban sobre algo que llamaron “Terra Australis Incognita” o “Tierra Desconocida del Sur”, imaginando un continente que debía existir según la teoría de la simetría geométrica. Este continente fue incluso incluido en mapas europeos sin evidencia. Sin embargo, en 1606, las cosas cambiaron.
El navegante holandés Willem Janszoon exploró la costa norte de Australia, y otros exploradores de la misma nacionalidad cartografiaron el norte y el oeste en las siguientes décadas. En 1770, el británico Cook llegó a la costa este, la exploró y la reclamó para el Reino Unido. Así nació la actual Nueva Gales del Sur y los ingleses obtuvieron un nuevo territorio que colonizar. ¿Cómo? Con presos que mandaron allí en 1788.
Españoles perdidos. Sin embargo, en 1606 no solo había holandeses en Australia. Pedro Fernández de Quirós, un explorador portugués al servicio de España, decidió en 1605 partir de Perú en busca de la “Terra Australis Incognita”. Llegó a la actual Vanuatu y a Tahití. Después de semanas, desembarcó en un territorio más grande y, finalmente, creía haber encontrado la “Terra Australis”. Lo bautizó como “Austrialia del Espíritu Santo” y se sintió satisfecho.
Hoy se le llama Espíritu Santo y forma parte de Vanuatu. Después, Quirós y sus naves salieron nuevamente al mar, pero los barcos se separaron. El capitán de uno de ellos, Luis Váez de Torres, buscó la nave principal. Regresó a Espíritu Santo, exploró el estrecho entre Australia y Nueva Guinea… y se marchó. Esta zona ahora se conoce como ‘Estrecho de Torres‘ en su honor, y el escritor australiano George Collingridge afirmó que Torres «había descubierto Australia sin ser consciente de ello».

Robert Langdon. Aunque los españoles/portugueses no llegaron a poner un pie en el continente, hay quienes han defendido que sí, que los españoles fueron los primeros en arribar a Australia. Y si piensas que sería algún historiador español, no lo es: es Robert Langdon, un historiador australiano que comparte nombre con el protagonista de ‘El Código Da Vinci’.
Langdon se basó en varios pilares para desarrollar su teoría. El más destacado fue el descubrimiento de unos cañones de barcos españoles en el atolón de Amanu, un atolón de la Polinesia Francesa, en 1929. Langdon defendió en su ‘La carabela perdida‘ que esos cañones pertenecían a la San Lesmes, una carabela gallega que naufragó en la zona, lo que llevó a sus navegantes a empezar la exploración de Oceanía. También se reportaron hallazgos de armaduras y cascos españoles en Nueva Zelanda que respaldarían esta idea.
‘Patakas’ en Australia. Una construcción clásica de Galicia son los hórreos, diseñados para conservar alimentos como granos, alejándolos de la humedad del suelo. Aunque se asocian con Galicia, este tipo de construcción existe en otros países europeos e incluso en Japón. Esto es importante porque Langdon especuló sobre la influencia de estos exploradores gallegos en la arquitectura y cultura de la región.
¿De qué forma? A través de la hipotética presencia de hórreos en Oceanía. Sin embargo, al igual que existen construcciones semejantes a los hórreos en otras partes del mundo, en Polinesia, Nueva Zelanda y Australia, estos son conocidos como ‘patakas’.
Eucaliptos en Galicia. La existencia de un hórreo gallego en Oceanía implicaría un vínculo cultural entre Galicia y Australia, pero Langdon también se basa en la presencia de eucaliptos en Galicia. Esta especie es endémica de Australia, y aunque sí se llevaron desde allí a Galicia, los responsables no fueron los exploradores del siglo XVI, sino cargueros en el siglo XIX.
Además, Langdon se valió de anécdotas para respaldar su creencia, como la presencia de indígenas con piel y ojos claros, características morfométricas en la cara que difieren de las del resto de los pueblos del Pacífico y que eran conocedores del metal.

El supuesto recorrido que hicieron los descendientes de los náufragos de la San Lesmes
Sin cambios en la Wiki. La llegada de eucaliptos australianos a Galicia está bien documentada. No hay constancia de contactos transoceánicos antes de la era moderna, y la existencia de patakas en Australia no implica causalidad.
La conclusión es que se necesita más evidencia que respalde la teoría de Langdon. Los estudios realizados por otros historiadores, basados en escritos de época, indican que, aunque los españoles realizaron varias expediciones, fueron los holandeses e ingleses quienes realizaron los mayores avances en la exploración y posterior colonización del continente.
Puestos a teorizar… Langdon no fue el único en proponer teorías alternativas. Rowan Gavin Paton Menzies, un escritor británico y teniente de submarino, ganó notoriedad al afirmar, sin pruebas, que China había llegado a América antes que Colón. Sus opiniones se plasmaron en ‘1421: el año en que China descubrió el mundo’. Sin detenerse allí, también sin evidencias, lanzó la hipótesis de que China había llegado a Australia 350 años antes que Cook y que, en 1434, los chinos navegaron a Italia, encendiendo así la chispa del Renacimiento.
Al final, todo esto es muy discutido en la comunidad de historiadores, pero han surgido nuevas hipótesis que sostienen que, si Quirós no hubiera muerto, los australianos podrían «ser ahora españoles que comieran paella». Un tópico interesante.
Lo cierto es que, independientemente de quién haya llegado, fue un proceso ‘oscuro’; lo evidente es que en Australia existían indígenas y culturas con milenios de historia, y cualquier llegada alteró profundamente su existencia.



