Cada vez es más común avistar a lo largo de la carretera un cultivo que antes no predominaba en España: el pistacho.

Su volumen de producción aún está lejos del que alcanzan países como EEUU, Irán o Turquía, pero España se está estableciendo cada vez más como un país productor de pistachos. Su cultivo se adapta bien a ciertas regiones de la península Ibérica y, sobre todo, ofrece rentabilidades atractivas a los agricultores, quienes han estado plantando hectáreas de pistacheros con la esperanza de aprovechar un mercado global en expansión.
«Muchas personas han optado por este cultivo como sustituto de otros menos rentables, como el cereal», reconocían recientemente desde el sector.
Pistacho «made in Spain». Si es cierto que una imagen vale más que mil palabras, Castilla-La Mancha posiblemente refleja mejor la rápida expansión del cultivo del pistacho en España. Un recorrido por la provincia de Toledo muestra hectáreas que antes se dedicaban a cereales o pasto de ganado y que ahora son plantaciones de pistacho.
Castilla-La Mancha concentra más del 80% de la superficie y producción nacional del fruto y ha conseguido posicionarse en el TOP 5 de las principales regiones productoras de pistacho a nivel mundial. Recientemente, en un foro sobre el pistacho, el Gobierno regional detalló que la comunidad ya dedica cerca de 65.000 hectáreas a su cultivo y en 2023 alcanzó las 5.600 toneladas de fruto en seco con cáscara.
Una cifra: 78.500 ha. Para entender la rápida expansión de las plantaciones de pistacho en España, es útil revisar un informe del grupo agrícola Agroptimum: en 2016 había apenas 15.000 hectáreas cultivadas, mientras que en 2022 esa cifra subió a 70.000, y en 2023 se acercó a las 78.500, siendo el 68% en secano. En la pasada temporada se estima que se superaron las 79.200 ha, lo que explica que el pistacho ocupe el 10,3% del suelo dedicado a los frutos secos en España.
«Gana por goleada». El éxito del pistacho entre los agricultores, especialmente en Castilla-La Mancha, se debe a una razón sencilla: sus elevadas ganancias. Juan Gallego Arroyo, fundador del Grupo IberoPistacho, lo corroboró a elEconomista.es: la facturación bruta por hectárea genera una rentabilidad de entre el 10% y el 20%, lo que hace que el pistacho sea más atractivo que otros cultivos tradicionales, incluidos los cereales.
«El pistacho gana por goleada en lo que respecta a rentabilidad dentro de los cultivos permanentes y al aire libre, comparado con el olivo, el almendro o la vid,» aclara Gallego. Según los datos que maneja el directivo, «con las plantaciones de pistacho se puede alcanzar una facturación bruta por hectárea de hasta 12.000 euros si se utiliza riego. En regadío, estamos entre 5.000 y 6.000 euros».
«Alternativa muy rentable». No es la única voz que ha señalado los beneficios de este fruto, cada vez más demandado. En 2022, Balam Agriculture realizó un análisis de los cultivos más rentables del año, considerando ingresos, gastos, inversiones y riesgos. En el listado aparecieron los olivos, almendros y, efectivamente, los pistachos, que, aunque requieren una inversión inicial considerable, ofrecen beneficios a medio plazo.
«Su elevado precio de venta, cercano a los 6 €/kg (con una producción media de 1.000 kg por hectárea), así como el incremento en la demanda de este producto, lo convierten en una alternativa muy rentable», destaca Balam.
En condiciones óptimas, con riego intensivo y en cultivos ecológicos de pistacho, elEconomista.es precisa que los ingresos anuales generados por hectárea pueden incluso ser mayores, oscilando entre 8.000 y 10.000 euros. El beneficio neto es inferior, pero varía entre 1.200 y más de 10.000 euros dependiendo de la situación.
Un mercado millonario. Aunque España está invirtiendo en el cultivo de pistacho, su producción aún es inferior a la de los líderes del sector, como EEUU, Irán y Turquía, que controlan una gran parte de este negocio en crecimiento. Data Bridge estima que el mercado alcanzó los 4.350 millones de dólares en 2024 y seguirá expandiéndose hasta superar los 5.800 millones en unos años. Hay consultoras convencidas de que pronto se alcanzará esa cifra.
Con este panorama, España y, más específicamente, regiones como Castilla-La Mancha, Andalucía, Extremadura, Aragón, Castilla y León o Cataluña, se están posicionando para participar en este mercado mundial y aumentar su demanda interna. «La evolución del cultivo de pistacho en los últimos años ha sido muy significativa,» reconoce Mario González, de PistachoPro. «Muchos agricultores han optado por este cultivo como sustituto de otros menos rentables.»
Imágenes | USDA (Flickr), Marcos Paulo Prado (Unsplash) y Brad Spry (Flickr)



