Aumentan los costosos desastres en Acapulco, el epicentro

En Acapulco, existía una famosa leyenda urbana que aseguraba que nunca sería afectado por un huracán, ya que los cerros que lo rodean lo protegían. Sin embargo, este mito fue derribado por el huracán Paulina en 1997.
El huracán Paulina tocó tierra el 9 de octubre de 1997, trayendo consigo fuertes lluvias que provocaron daños significativos en Acapulco. El gobierno destinó recursos para la reconstrucción, pero la magnitud de la tragedia requería el apoyo de organismos internacionales y la iniciativa privada.
Posteriormente, los huracanes Ingrid y Manuel en 2013, afectaron gravemente gran parte del territorio mexicano, incluyendo Guerrero. Se implementó el Plan Nuevo Guerrero con inversiones millonarias para la reconstrucción de infraestructura.
En años posteriores, Acapulco siguió siendo golpeado por huracanes como Otis, que causó enormes daños y pérdidas. A pesar de los esfuerzos de reconstrucción, muchos sectores de la ciudad siguen sin recuperarse totalmente.
Recientemente, el huracán John en 2024 volvió a afectar a Guerrero, dejando comunidades incomunicadas y necesitadas de ayuda. Se requiere una inversión millonaria para la recuperación de los municipios afectados.
Las zonas más perjudicadas en Acapulco por estos fenómenos son las colonias Zapata, Ciudad Renacimiento y Punta Diamante, donde las construcciones en zonas vulnerables han exacerbado los daños por las inundaciones.
A pesar de los esfuerzos de reconstrucción, Acapulco sigue enfrentando desafíos para recuperarse por completo de la devastación causada por los huracanes.



