Opinión

No estés de ociosa…. ¿o sí?

Mtra. Cecilia Canal, Vicerrectora de la Universidad Panamericana

En días pasados ​​vivimos (gracias a la inmediatez informativa en buena medida por las redes sociales) el fenómeno del Titán, el submarino que llevaba cinco personas a bordo con la intención de encontrar respuestas del Titanic. No pude evitar hacerme preguntas acerca del entretenimientolos gustos, el tiempo librebreve: el ocio.

La primera vez que escuché que el ocio era algo positivo fue en la universidad, cuando empecé a estudiar a los clásicos griegos. Toda mi infancia escuché que “estar de ociosa” era malo y generalmente acabarías haciendo alguna estupidez. “No estés de ociosa, ponte a hacer algo útiles” o “eso te pasa por estar de ociosa” y para rematar: “La ociosidad es la madre de todos los vicios”. No sé muchas veces me dijeron eso…

En la universidad me enseñaron que no era así, es más, que el ocio era algo bueno. Caí en la cuenta de que es durante los momentos de ocio (es decir, de descansode recreode desocupación) cuando las personas tienen tiempo de pensar en lo que no es inmediato, en lo que permanece, en lo que inquieta a todos. Entendido así, el ocio es algo que hay que procurar. ¿Para qué? Para (intentar) entendersepara (intentar) entender al mundo, para buscar respuestaspara buscar la verdad, para ubicarse en el mundo y en la sociedad. El ocio es uno de esos espacios de encuentro y de búsqueda. De encuentro con lo que disfrutamos, con ideas, con personas, con momentos; es esa oportunidad de buscar con calma, de adentrarse y de profundizar.

El ocio es una fusion de lo que somos y lo que queremos ser, de lo aprendido, lo vivido, lo que no hemos aprendido, de lo que aun no hemos vivido y de lo que si queremos vivir.

Un hombre descansa en un jardín mientras ve su tableta (Getty)
Un hombre descansa en un jardín mientras ve su tableta (Getty)

Según un estudio del Instituto Nacional de las mujeres (Inmujeres), cumplido en 2019 (el más reciente según su sitio web), los hombres dedican 25.16 horas a la semana a actividades de esparcimiento, cultura y convivenciamientras que las mujeres dedican 23.38 horas. Por otro lado, en ese mismo estudio, en una lista de catorce indicadores relativos a actividades no remuneradas, existe un desbalance claro, dado que las mujeres dedican más horas que los hombres a doce de ellos, quienes solamente las superan en dos rubros.

El Titan llevaba 5 pasajeros varones: un empresario miembro de una familia fundadora de “un imperio” (empresarial) pakistaní y su hijo, un británico “aficionado a las aventuras extremas”, un explorador francés eminencia en el Titanic y el CEO de la compañía que operaba el submarino y que organizaba la expedición. Para todos ellos, este viaje era una aventura, con diferentes motivaciones, intereses, propósitos, pero para los cinco fue una actividad, sobre todo, de esparcimiento.

Después de vivir esos días con bombardeos de noticias (y múltiples opiniones en redes sociales) alrededor del Titan, me surgieron algunas preguntas alrededor del ocio: ¿existen patrones o estereotipos de ocio en función de lo que somos? Seguramente si. ¿Cómo escogemos nuestros pasatiempos? Creo que mucho tiene que ver con los párrafos expuestos arriba: basado en lo que somos y lo que queremos ser y por supuesto, en función de lo que podemos en tiempo, dinero y esfuerzo. ¿Se vale elegir cualquier pasatiempo que me agrade o piense que me hace o va a hacer feliz, a costa de lo que sea? Amplísimo espectro de respuestas válidas. Y por supuesto…. ¿Por qué no había mujeres en el Titán? ¿Será un indicador de algo? O la respuesta es simple: porque no hubo interés de ninguna, porque no las convocaron, porque no tienen tiempoporque no les alcanceporque no querrían arriesgarse, por…

Foto de archivo.  Una mujer trabaja en una fábrica de confecciones REUTERS/John Vizcaino
Foto de archivo. Una mujer trabaja en una fábrica de confecciones REUTERS/John Vizcaino

Como quiera que sea, el tema está para un café o un tequila. Es de esos temas “ociosos” que nos llevan a reflexionar, a saber un poquito más, a (intentar) entender, a entretenernos especulando, a pasar un buen rato de encuentro y diálogo.

De lo que no tengo duda es de que el ocio es algo que responde a una necesidad, que se vuelve un lugar de encuentro, de respuestas, de tranquilidad -aunque sean practicar un deporte extremo-. Que, como la vida, el ocio es diverso y tiene una cara especial para cada persona y circunstancia. Contrario a lo que tantas veces escuchamos, hay que procurar los momentos de ocio porque muchas veces, son caminos y oportunidades para la felicidad y la paz personal.

Cecilia Canal es Vicerrectora de la Universidad Panamericana. Es egresada de esa misma institución de la licenciatura en Pedagogía y tiene una maestría en EUA, en Educación y liderazgo en instituciones educativas. Lleva 30 años trabajando en la educación desde distintas posiciones e instituciones. Twitter: @CeciCanal1

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