Hallan restos humanos de 2.500 años en cueva de Nuevo León

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha encontrado restos de huesos humanos en una cueva en el estado norteño de Nuevo León, que se cree que tienen entre 2.500 y 3.000 años.
Los huesos fueron colocados junto a fragmentos de cestería, textiles y fibras, que pueden haber sido parte de un fardo en el que estaban envueltos los huesos. Fueron encontrados a 1,65 metros de profundidad en la cámara sur de la cueva, conocida como La Morita II.
Hasta el momento, los especialistas han identificado huesos de la mano, del pie, cúbito, costillas y dientes de un bebé y dos adolescentes. La excavación forma parte del proyecto “Prehistoria y Arqueología Histórica del Noreste de México” del INAH.
INAH informó que los arqueólogos también encontraron 1.500 artefactos, entre utensilios y herramientas de uso ritual doméstico como punzones, puntas de lanza, bordes pulidos, fragmentos de cestería y cordeles. Estos artefactos tenían entre 2.500 y 4.500 años.
El arqueólogo jefe Moisés Valadez Moreno, que supervisó la excavación, sugirió que los restos encontrados dentro de la cueva pueden haber sido desmembrados y colocados allí como parte de un ritual funerario.
Las antiguas sociedades indígenas del noreste de México sacrificaban bebés y niños con malformaciones específicas o defectos genéticos, según el INAH. Valadez señaló que una de las prácticas era sacrificar a los recién nacidos cuando sus madres morían en el parto, para enterrarlos junto a ellos.

Estos huesos no son los únicos que se encuentran en La Morita II. En 2023, el INAH informó el descubrimiento de restos óseos humanos, principalmente de niños, que datan de hace 3.000 años.
Los arqueólogos han descubierto artefactos como lanzas y puntas de proyectiles, heces secas y semillas, lo que indica que la cueva se utilizaba para actividades diarias. También se desenterraron restos de tortugas, serpientes, osos, venados, búhos y roedores, además de elementos de moluscos utilizados como cuentas para collares.
La presencia de estos artefactos distingue a La Morita II de otras cuevas prehistóricas, generalmente utilizadas únicamente con fines funerarios.
Se cree que esta cueva es el sitio de las primeras pinturas rupestres de méxico, que data de más de 6.000 años. El descubrimiento de moluscos marinos sugiere que los habitantes de la cueva tenían una conexión con el Golfo de México, a unos 300 kilómetros de distancia.
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