OPS: La Influenza aviar A(H5N1) sigue activa en las Américas – OPS/OMS

Washington, DC, 25 de noviembre de 2025 (OPS) – La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha informado que la influenza aviar A(H5N1) sigue presente en las Américas, con nuevos brotes detectados en aves, mamíferos y algunas infecciones humanas esporádicas vinculadas a la exposición al virus. La cepa predominante, el clado 2.3.4.4b, ha estado en circulación en la región desde 2021 y continúa impulsando la actividad observada en los últimos años.
Datos recientes revelan que 19 países y territorios han registrado 5.136 brotes en animales desde 2022, de acuerdo con la actualización epidemiológica publicada ayer. Desde mediados de octubre, se han documentado 73 brotes más, principalmente en aves domésticas y silvestres. En 2025, nueve países han confirmado 508 brotes en aves, acompañado de miles de detecciones en aves silvestres, especialmente en Estados Unidos y Canadá.
La expansión geográfica y la alta frecuencia de brotes en aves de corral y especies silvestres siguen desafiando la bioseguridad y la producción alimentaria en toda la región.
La actualización también menciona la actividad persistente en mamíferos. Canadá y Estados Unidos han reportado 77 brotes en mamíferos, tanto domésticos como salvajes, en lo que va del año. Desde marzo de 2024, Estados Unidos ha detectado infecciones en ganado lechero en 18 estados, con más de 1.000 rebaños afectados. La identificación del virus en especies no aviares, incluido el ganado lechero, subraya la necesidad de llevar a cabo una vigilancia exhaustiva del ganado y la vida silvestre, en función del contexto de riesgo y los patrones epidemiológicos.
La OPS observa que los casos humanos siguen siendo poco frecuentes. Desde 2022, las Américas han reportado 75 infecciones humanas por H5N1, con dos muertes confirmadas. En 2025, se han registrado tres casos en Estados Unidos y uno en México. También se han reportado infecciones zoonóticas por influenza, incluyendo un caso de A(H5N2) en México y otro de A(H5N5) en Estados Unidos, este último siendo el primer caso de A(H5N5) documentado a nivel global.
Estos casos humanos recientes subrayan la importancia de la detección temprana a través de vigilancia epidemiológica, virológica y genómica (tanto en humanos como en animales) para identificar cualquier cambio en el virus, así como la necesidad de un manejo clínico oportuno y un rastreo efectivo de contactos. La mayoría de los casos se han relacionado con el contacto directo con animales infectados, sin evidencia de transmisión entre humanos.
A nivel global, desde 2020, el clado 2.3.4.4b del H5N1 ha provocado una alta mortalidad en aves en África, Asia y Europa, y posteriormente se ha extendido a América del Norte, Central y del Sur. Se han identificado brotes en mamíferos en tres continentes.
Con la detección del virus en 22 países de tres continentes, incluidos brotes en mamíferos notificados a la Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH), es evidente que la amenaza se extiende más allá del sector avícola. Desde 2003, la OMS ha documentado 991 casos humanos de H5N1, con una tasa de letalidad del 48%, en 25 países alrededor del mundo.
La OPS, en colaboración con la WOAH y la FAO, insta a los países a fortalecer la vigilancia tanto animal como humana en áreas afectadas, a reforzar protocolos de bioseguridad, a mejorar la coordinación intersectorial y a garantizar un análisis integrado de datos epidemiológicos y virológicos.
Además, se exhorta a los países a que monitoreen activamente a las poblaciones con mayor riesgo de exposición (incluyendo criadores de aves de corral y de traspatio, veterinarios, trabajadores agrícolas y quienes manejan vida silvestre) para detectar signos clínicos tempranos como enfermedades respiratorias, conjuntivitis o síntomas neurológicos. La OPS también recalca la necesidad de implementar estrictas medidas de bioseguridad y el uso adecuado de equipos de protección personal (EPP) en granjas, laboratorios e instalaciones de salud.
La actualización reitera que no existe evidencia de que el virus se transmita a los humanos a través del consumo de productos avícolas adecuadamente cocidos y enfatiza la importancia de contar con mecanismos robustos de detección, notificación y respuesta para nuevos brotes o casos sospechosos.
virus de la influenza aviar
La influenza aviar es provocada por ciertos subtipos del virus de la influenza A, que afectan principalmente a las aves, aunque ocasionalmente pueden infectar a mamíferos, incluidos humanos. Estos virus se clasifican en subtipos basados en sus proteínas de superficie (hemaglutinina (H) y neuraminidasa (N), como H5N1 o H5N2). Las aves acuáticas silvestres son el principal reservorio y pueden transmitir el virus a las aves domésticas, provocando brotes que afectan la producción animal.
Los virus de la influenza aviar también se clasifican en clados genéticos, que representan linajes evolutivos definidos por mutaciones específicas en su genoma. Actualmente, el clado 2.3.4.4b del H5N1 predomina en América y ha sido responsable de los brotes más recientes en aves y mamíferos. La vigilancia genómica es esencial para detectar cambios virales que puedan afectar la propagación, la gravedad o la capacidad de infectar nuevas especies.



