¡Atención! Cada segundo, diez niños sufren violencia sexual en línea.

Puede que no siempre los veas, pero están presentes, observando a niños, niñas y adolescentes a través de un perfil, un juego o una conversación; los monstruos en internet son una realidad.
Con este mensaje, expertos en protección infantil alertan sobre la ausencia de «guardianes digitales» ante el aumento de la violencia sexual en línea.
En el último año, se estimó que 302 millones de niños globalmente, es decir, uno de cada ocho, fueron víctimas de exhibiciones no consentidas de imágenes sexuales, ciberacoso o solicitudes sexuales de adultos o pares. Según el informe más reciente de Childlight 2024, esto representa 10 incidentes cada segundo.
En México, 769 mil personas entre 12 y 17 años experimentaron violencia sexual en línea en 2021, según datos del Inegi. En 2023, una de cada 18 personas en ese grupo de edad recibió insinuaciones o propuestas sexuales en línea.
Los especialistas insisten en la necesidad de actuar para acabar con lo que consideran una «pandemia oculta».
Frente a esta situación, la organización ChildFund ha lanzado la campaña «Los monstruos en internet son reales», destinada a concienciar a menores y adultos sobre cómo identificar y reaccionar ante amenazas en línea que a menudo se presentan como vínculos de confianza o actividades lúdicas.
Además, hacen un llamado a las autoridades en México para crear políticas públicas y asignar recursos que aseguren la protección de los menores en el ámbito digital.
Cerca de 90 millones de personas mayores de seis años en México utilizan internet. Aunque es un derecho fundamental que los niños accedan a la información y a las tecnologías, este derecho enfrenta un marco regulatorio insuficiente. Es crucial fortalecerlo mediante planes de acción adecuadamente financiados y que conduzcan a resultados tangibles,” afirma Victoria Fuentes, directora de ChildFund México.
La campaña se implementa simultáneamente en seis países: Bolivia, Guatemala, Honduras, Brasil, Ecuador y México.
El 60% de los niños en la región ha interactuado con desconocidos en redes sociales o videojuegos sin percibir el riesgo que esto conlleva.
Fuentes advierte que ha habido un incremento en todos los tipos de violencia digital contra menores en México, especialmente en el caso del grooming (acoso sexual hacia menores en línea).
En nuestro país, hay una larga lista de tipos de violencia tipificados, pero el grooming, el ciberacoso, la sextorsión, el sexting, y el ciberbullying son las formas más reconocibles de violencia digital, además de la explotación sexual comercial,” señala Fuentes.
La campaña incluye tres videos que resaltan la gravedad de estos delitos.
Laura Coronado, especialista en cultura digital, destaca la urgencia de reconocer estas problemáticas: «Uno de cada cinco jóvenes en México ha experimentado violencia digital (…) y tiene muchas aristas, incluyendo contenido lascivo y no consensuado en los perfiles juveniles, así como el envío de pornografía no solicitada.”
Como ilustración, menciona el caso de Diego “N”, un estudiante del Politécnico cuya imagen fue alterada con inteligencia artificial.
SEÑALES DE ALERTA
¿Cómo detectar si un niño, niña o adolescente está siendo víctima de violencia sexual en línea?
Deseamos que todos nos convirtamos en guardianes digitales y que podamos reconocer la violencia que los afecta. Existen señales que podemos observar en un niño o niña que está sufriendo algún tipo de agresión en línea,” afirma la representante de la oficina de ChildFund en México.
Las señales pueden ser emocionales o conductuales, como cambios abruptos en el estado de ánimo, tristeza sin explicaciones, ansiedad, agresividad inusual, aislamiento social o miedo hacia situaciones que antes no generaban preocupación. También pueden manifestarse en el entorno escolar, con un rendimiento académico en declive, problemas de concentración y descuido en su apariencia e higiene,” detalla Fuentes.
Esto no se limita al hogar. También pueden presentarse en el ámbito escolar, donde se observan bajas en el rendimiento, conducta problemática, y signos de desinterés por su aspecto personal.
CANDADOS URGENTES
La especialista sugiere que los guardianes digitales deben mantenerse cerca de los menores; esto no implica invadir su privacidad, pero sí estar atentos al contenido que consumen y establecer candados digitales. ChildFund también insta a activar el control parental en plataformas como TikTok, Netflix y YouTube.
Destaca que se requieren solamente 45 minutos de interacción para que un monstruo pueda atraer a un niño, niña o adolescente.
Ante lo anterior, Coronado afirma: “Es indispensable que actuemos como figuras de crianza para proporcionar a los menores las herramientas necesarias para disfrutar de un entorno digital seguro, desde conocer las edades apropiadas para aplicaciones de mensajería hasta aprender a bloquear y denunciar situaciones peligrosas,” y añade que han presentado cuatro iniciativas sobre inteligencia artificial en el Congreso, aguardando discusión.
Señala que, aunque la Ley Olimpia ha traído mayor visibilidad al tema, no todo se relaciona con la cibervenganza; hay otros delitos que a menudo se desconocen y que pueden implicar serios problemas de impunidad. En algunos casos, como el de Diego “N”, fue sancionado por pornografía infantil, pero se le absolvió en lo relacionado a la manipulación de imágenes con IA, un punto que debería ser relevante para discutir la violencia digital.
Fuentes menciona que a nivel regional se enfrentan desafíos como contenido violento, retos virales y la excesiva exposición a pantallas. Por ejemplo, niños de seis a 11 años pasan un promedio de 2.6 horas diarias conectados, mientras que aquellos de 12 a 17 años llegan a 4.5 horas.
Advierte que hay plataformas que con frecuencia configuran los perfiles como públicos, lo que expone a los usuarios a peligros como el reclutamiento forzado, el grooming y el ciberbullying.
Es fundamental entender que “la responsabilidad recae en todos: empresas, gobierno, adultos, educadores y comunidades; todos deben aprender a identificar las señales,” concluye Fuentes.
A pesar de que en México «ha mejorado el acceso y la conectividad a internet, no se ha avanzado en protección para los niños frente a los inminentes riesgos en línea.»
En una investigación de ChildFund en varios países latinoamericanos, los menores compartieron sus testimonios:
“Creé un perfil falso y me pidieron fotos. Luego descubrí que era un adulto haciéndose pasar por adolescente.”
“Recibí mensajes diciendo que, si no hacía lo que pedían, mostrarían mis fotos a todos.”
“Conocimos a una chica de 14 años que envió fotos íntimas a un ‘novio’ de 20 que conoció en una app. Ella pensaba que era amor, pero él vendía el contenido en foros oscuros.”
Estos son algunos testimonios recabados por ChildFund.
Coronado resalta que los adultos responsables, incluidos cuidadores y docentes, deben enseñar a los menores que “no todo es apto para todos. No porque TikTok sea popular, significa que todos los contenidos sean adecuados para ellos. Es importante darles contexto para que comprendan por qué ciertos contenidos se vuelven virales.”
La académica también hace un llamado a la sociedad, ya que “los menores a menudo se detienen en contar lo que han enfrentado en el ciberespacio por miedo a juicios y revictimización. A veces, los padres somos los primeros en juzgar y reprender en vez de brindar un espacio seguro para hablar.”
cva



