Abandono del Poblado ‘El Alcalde’ debido a la violencia; comunidad fantasma en Michoacán.

El panorama en El Alcalde, una comunidad en Michoacán, es desolador debido a la violencia que ha dejado las calles vacías, casas cerradas y tiendas abandonadas.
En un recorrido realizado se pudo constatar que el miedo provocado por los conflictos entre grupos delictivos ha obligado a cientos de familias a huir, dejando casi deshabitado el pueblo.
A pesar de que en el último censo del Inegi en 2020 la comunidad contaba con 344 habitantes, en la actualidad solo cinco viviendas permanecen ocupadas, con alrededor de 20 personas. El último desplazamiento forzado ocurrió hace una semana debido a nuevos enfrentamientos.
La mayoría de las casas muestran señales de abandono, con polvo y maleza invadiendo los predios, evidenciando el desplazamiento masivo de familias que comenzó hace tres años.
Las imágenes de casas abandonadas se replican en toda la localidad, con muebles y ropa olvidada, y algunas puertas forzadas por integrantes del crimen organizado.
EL TERROR DE UNA NOCHE BAJO EL FUEGO
Las balaceras son constantes en El Alcalde, obligando a los habitantes a esconderse durante horas.
Una habitante desplazada relata cómo vivieron una noche de balacera intensa, escondidos y temerosos. Los techos de lámina muestran evidencia de los ataques con disparos y explosivos lanzados desde drones.
La iglesia de la localidad también ha sido afectada por estos ataques, con rastros de láminas destrozadas en el piso y entre las bancas.
CAMINOS MINADOS Y MIEDO A REGRESAR
Los pocos habitantes que intentan regresar se enfrentan a caminos minados, con explosivos ocultos que representan un peligro mortal.
Los residentes advierten sobre los peligros de las trampas en el camino, como objetos sospechosos que pueden ser explosivos. Uno de ellos menciona la necesidad de adaptarse y salir al campo solo de día por temor a las minas.
ESCUELAS CERRADAS
Las clases se suspenden constantemente en El Alcalde, con maestros que no llegan y escuelas ocupadas temporalmente por fuerzas policiales federales. La falta de recursos y personal ha hecho que esta estrategia sea insostenible.
Los grupos armados han incrementado el riesgo para la población con el uso de tecnología como drones y explosivos, generando más peligro para las comunidades. A pesar del éxodo constante, algunas familias aseguran que regresarán a continuar con sus vidas en El Alcalde.
Sin embargo, para los habitantes que aún resisten, el panorama sigue siendo incierto debido a la falta de seguridad y el abandono de las autoridades, convirtiendo a El Alcalde en un pueblo fantasma.
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