Lecciones de la saga viral del falso psiquiatra de Puebla

Un escándalo en Puebla, donde Marilyn Cote se presentó como una estimada psiquiatra con credenciales deslumbrantes, ha sido la charla de mexico desde finales de la semana pasada.
El descubrimiento de la práctica aparentemente falsa de Cote (en la que prometió curar la depresión “en seis o siete días” y recetó potentes medicamentos psicotrópicos sin una licencia médica válida) ha puesto de relieve el problema no infrecuente de los impostores médicos en México.
3. Hace uso y abuso del Photoshop. Estas son fotos sacadas y aún publicadas en su Instagram profesional. https://t.co/jrnI0nrkHE pic.twitter.com/prPFaKTnNS
— Dr. Isaac Chávez Díaz (@DrChavezDiaz) 7 de noviembre de 2024
En sus cuentas de redes sociales, Marilyn Cote publicó fotografías de ella y su personal que obviamente fueron creadas con Photoshop.
Además, ha incitado a verdaderos médicos y otros funcionarios a aconsejar sobre cómo evitar convertirse en víctimas de esos charlatanes a quienes les resulta fácil explotar las lagunas regulatorias.
La práctica de Cote, en las Torres Médicas Angelópolis de la ciudad de Puebla, ha sido suspendida por la Fiscalía de México. Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y la Secretaría de Salud de Puebla.
Ése es el procedimiento estándar en casos como este, pero las cosas suelen terminar ahí.
Sin embargo, en parte porque su caso se ha vuelto viral, el Ministerio de Salud le ha dado cinco días para presentar títulos y credenciales médicas válidos, o enfrentar sanciones adicionales.
“Si no cumple con los requisitos antes del jueves, pueden seguir sanciones administrativas, multas o un arresto de 36 horas, dependiendo de los resultados de la investigación”, dijo Araceli Córdoba Soria, jefa del Departamento de Salud de Puebla.
Aunque Cote ha afirmado tener afiliaciones con instituciones prestigiosas como Harvard, el FBI y la Universidad de Oslo, las autoridades no han encontrado pruebas que lo respalden.
Más bien, Cote, que sólo tiene licencia en derecho y psicología, supuestamente operaba una clínica de salud mental sin licencia y recetaba medicamentos controlados como duloxetina y quetiapina (Q-Mind) sin una licencia médica válida.

Los engaños de Cote se extendieron por las redes sociales, donde se jactaba de ser “una intelectual reconocida en Europa, Estados Unidos y América Latina” que podía hablar varios idiomas (al parecer ella no). Afirmó tener doctorados en neurociencia, neuropsiquiatría y neuropsicología, y que pasó cinco años en la unidad de análisis de conducta de la Universidad Quantico en Virginia (institución que no existe) y fue directora del Centro de Trastornos Mentales de la Universidad de Oslo.
Lo que aparentemente es cierto es que se graduó en el año 2000 como abogada en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, y 12 años después, completó una maestría en criminalística en el Colegio Libre de Estudios Universitarios de México.
Sus afirmaciones falsas comenzaron a desmoronarse cuando un grupo de profesionales de la salud expuso sus publicaciones en línea de títulos y certificados inventados, así como imágenes retocadas con Photoshop, como un currículum con el logotipo de Harvard y una promoción para su clínica que usaba imágenes de modelos extranjeras que implicaban que estaban en el personal.
Mostró estos artículos en sus numerosas cuentas de redes sociales, que desde entonces cerró.
Sus recetas llevaban números de licencia falsos para credenciales médicas que nunca tuvo, lo que le permitía recetar poderosos medicamentos antipsicóticos y medicamentos para trastornos depresivos mayores como Neupax y Kastandi.
Aunque los informes de los medios dijeron que ninguno de los pacientes de Marilyn Cote alguna vez presentó una queja oficial ante una agencia gubernamental, las revisiones en línea incluyeron numerosas quejas, incluidas acusaciones de diagnósticos falsos y afirmaciones sin fundamento sobre el tratamiento de afecciones como la esquizofrenia y la depresión en cuestión de días.
El experto en políticas sanitarias Xavier Tello dijo al diario El País que el caso de Cote pone de relieve las lagunas sistémicas que permiten que ese tipo de fraude prolifere. Citó sistemas de validación profesional obsoletos y autoridad limitada de la Cofepris para imponer sanciones más allá del cierre de clínicas. Tello advirtió que, sin quejas de los pacientes, los profesionales fraudulentos como Cote pueden reabrir en otros lugares.
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Para comprobar que su profesional médico es quien dice ser, puede verificar sus credenciales a través del Registro Nacional de Profesionales vinculado a continuación.
Cómo evitar a los impostores médicos en México
Para evitar ser víctimas de tales charlatanes, los expertos instan a los pacientes a verificar las credenciales de los proveedores de atención médica a través del Registro Nacional de Profesionales (Registro Nacional de Profesionales), base de datos pública administrada por la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Los usuarios pueden ingresar el nombre de un profesional o su identificación profesional para confirmar su certificación y ver detalles como su institución emisora y campo de especialización.
Además, las discrepancias entre las licencias enumeradas y las que tienen prescripción médica deberían generar señales de alerta. Cofepris también alienta a los pacientes a denunciar proveedores sospechosos utilizando su línea directa al (800) 033-5050 o su portal en línea.
con informes de El País, Infobae y marca



