Significado y práctica del ‘seppuku’ en la novela ‘Shogun’

En Shogun, la lealtad lo es todo. La serie de Disney+ que adapta el libro de James Clavell, dedica una buena cantidad de tiempo, a profundizar en los aspectos sociales y morales del Japón feudal. Pero, a la vez, a detallar lo que significaba en una época especialmente convulsa y tensa, la palabra empeñada, el honor y la capacidad para ser confiable. Lo que lleva a que varios personajes, paguen sus ofensas éticas y morales con la vida. Mucho más, a que el suicidio se convierta en una decisión que puede salvaguardar el honor propio y la de una familia, en un momento crítico.
El llamado suicidio de honor o seppuku — también conocido como harakiri — proviene del código del samurái escrito por Yamamoto Tsumemoto. En la obra del siglo XVII, el autor, vasallo del influyente clan Nabeshima, de la provincia Hizen, deja claro, lo que ya era una costumbre oral. A saber, que “el camino del samurái es la muerte”. Lo que abarcaba desde el deber del guerrero de luchar mientras pudiera mantenerse en pie hasta el suicidio. Lo que dejaba claro, que las simbólicas figuras japonesas, solo podían aspirar a la muerte para honrar el poder o en el peor de los casos, limpiar su honor. La costumbre provenía de tradiciones antiguas de Japón, que señalaban que inmolarse por una causa mayor o éticamente elevada, era una forma de asegurar la eternidad.
¿De dónde proviene el seppuku?
En el Japón feudal, morir era un acto que debía tener un propósito. En especial, al considerarse que recibir torturas del enemigo, era una deshonra para el guerrero, así como para sus antepasados y descendientes. Por lo que, los prisioneros, a menudo, intentaban suicidarse para evitar ser exhibidos como trofeos o sometidos a torturas humillantes. Pero, en el caso de los samuráis, se trataba, además, de dejar constancia que incluso, en los peores momentos, sus lealtades estaban claras. En específico, porque la muerte de un guerrero, a menudo era analizada, en el contexto, de cuanto podía beneficiar o defraudar a su familia y clan.
El suicidio como una tradición elaborada
Durante la época que muestra Shōgun, el suicidio podía cometerse de diversas formas, todas relacionadas con sagradas costumbres guerreras. La más habitual: la que implicaba que el samurái se hundiera la hoja de la espada en el vientre.
También, otra forma, más relacionada con la ley, era la llamada “El corte del número diez”. Esta consistía en clavar la daga según el idiograma del idioma japonés para la decena. En esas ocasiones, se permitía a la víctima, tener a su lado a un kaishakunin o segundo honorífico . El ayudante debía decapitar al reo una vez que se clavara la hoja.
Considerada una manera de morir especialmente dolorosa, se comprendía como una suprema manifestación de valor. Lo que dejaba entrever que el guerrero deshonrado había manifestado un coraje superior a su deslealtad y que, por tanto, sus culpas quedaban perdonadas. Un método que Shōgun detalla en sus escenas más duras.


