CB Canarias: Descubriendo a TJ Bamba, del Bronx a La Laguna Tenerife pasando por Senegal: «Empecé a jugar al baloncesto en el instituto»

Conociendo a TJ Bamba, uno de los fichajes veraniegos de La Laguna Tenerife. Nacido en el Bronx, con dos años de su juventud en Senegal que marcaron su infancia y ahora de aurinegro, el alero canarista se define como una persona «estupenda, humilde y cariñosa». Consciente de su inquietud, empezó a jugar al baloncesto en el instituto hasta convertirse en el jugador «dinámico y atlético» que es ahora, pero que suma a su juego «otras habilidades» que el gran público desconoce.
[–>[–>[–>En declaraciones a los medios oficiales de la entidad aurinegra, el ex del Rasta Vechta alemán se ha definido a sí mismo como un chico «estupendo, humilde y cariñoso», que entre las curiosidades de su vida destaca la etapa que pasó en Senegal entre los 10 y los 12 años. «Era un chico muy estudioso, del árabe y del Corán».
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De vuelta a Estados Unidos y un comienzo tardío en el baloncesto
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Un tiempo después, y de vuelta en Estados Unidos, se dio cuenta de que no podía estar parado y decidió empezar a jugar a la pelota naranja. «Quise ser un buen jugador. Empecé tarde, cuando ya estaba en el instituto. Fue en el último año cuando me di cuenta de que realmente podía llegar lejos. Empecé a ver cómo el trabajo duro daba sus frutos y dije, aunque esté lejos, si sigo trabajando, quizá lo consiga. Todo lo que imaginé se iba a haciendo realidad año a año», cuenta ahora con satisfacción.
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A aquel TJ, el ahora profesional canarista le diría que disfrutase de la juventud porque «a medida que creces, todo empieza a ponerse más y más serio». «Es algo que todo el mundo quiere experimentar eso de hacerse mayor. Me diría que disfrutase del momento, de la juventud, de las pequeñas cosas. Y ser inteligente para evitar ciertas cosas y que la vida fuese más sencilla», reflexiona el protagonista.
[–>[–>[–>La Laguna Tenerife, un club ganador y con mucho éxito reciente
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Bamba afirma convencido que puso «al baloncesto» por delante cuando eligió recalar en el Canarias. «Eso era lo más importante para mí. Sabía que venía a un club con una gran historia, un equipo ganador con mucho éxito en los últimos años. Sabía que mis compañeros de equipo eran un gran grupo de chicos y gente con experiencia en la Liga. Sabía que estaba uniéndome a una familia. Como jugador joven y con muchas aspiraciones, quería ser parte de eso y aprender. Hablé con Jaka Lakovic un par de veces y me convenció el proyecto que tenía en mente, lo que quería de mí. Todo casaba con lo que yo quería», relata TJ.
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Si bien no parecen haberle sorprendido el vestuario que ha encontrado y tampoco la alta exigencia de un club instalado en la élite, la Isla sí que ha superado sus expectativas. «No sabía lo bonita que era. Todo es muy bonito. No esperaba que la comida fuese tan buena, es realmente buena. Sinceramente, todo me dejó asombrado», reconoce con alegría alguien que, cuando no está jugando al baloncesto, aprovecha para «relajarse y tomárselo con calma». «Suelo estar en casa viendo películas, programas de televisión o jugando al FIFA, porque soy un gran aficionado al fútbol. Entro en YouTube y veo resúmenes de fútbol, de baloncesto, hago FaceTime con mis amigos y familiares, leo, rezo…», explica.
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[–> [–>[–>[–>Mucho más que un jugador atlético: Bamba tiene talento
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Todavía por descubrir para el público del Santiago Martín, el estadounidense avisa, es mucho más que un deportista musculoso de los que machacan el aro sin piedad. Tiene talento. «Creo que la gente no conoce mi habilidad para ser creativo. Soy un escolta muy dinámico y, aunque siento que me queda mucho camino por recorrer pero, donde estoy ahora no está mal, pero la gente no sabe lo dinámico que soy. Soy grande y atlético, pero tengo otras habilidades», advierte.
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Fuente: El Día – La Opinión de Tenerife



