Se descubre que los restos encontrados en un crematorio clandestino en CDMX no pertenecen a humanos, sino a perros.

Tras el hallazgo de un crematorio clandestino en Ciudad de México con presuntos cuerpos incinerados, las autoridades confirmaron que los 14 restos óseos encontrados pertenecen a perros y no a humanos, como inicialmente se había alertado.
Expertos de la coordinación general de investigación forense llegaron al lugar después de que Ceci Flores, fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora y de México, lo hiciera viral.
El secretario de Seguridad Ciudadana, Pablo Vázquez Camacho, y Ulises Lara López, encargado de Despacho de la Fiscalía de Ciudad de México, declararon que se abrió una investigación para esclarecer la situación.
Según Lara López, las investigaciones iniciales determinaron que ni las cenizas ni los restos pertenecen a seres humanos, descartando así la existencia de un crematorio o fosa clandestina.
«De acuerdo con los resultados de los exámenes antropológicos, los 14 elementos óseos encontrados son de origen animal, de la especie canina, y ninguno corresponde a personas humanas», señaló Lara.
Lara también mencionó que el sitio es poco probable que haya sido usado para quemar restos humanos debido a su accesibilidad y a las condiciones del aire que podrían alertar a los vecinos y autoridades.
«Las muestras de cenizas corresponden a restos de animales y otros materiales como plásticos, llantas y basura, por lo que tampoco son restos humanos», afirmó.
Mensaje conjunto con @PabloVazC, secretario de @SSC_CDMX, sobre los avances de la investigación en la alcaldía Iztapalapa. https://t.co/60AGzIcinC
— Ulises Lara López (@UlisesLaraLopez) May 2, 2024
Hallan con vida a dueños de credenciales recolectadas en crematorio clandestino
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México informó que los dueños de las credenciales halladas en el crematorio fueron localizados con vida.
Laura Angélica fue encontrada en Chalco y explicó que le robaron su credencial hace un año durante un asalto en la Ciudad de México.
El segundo dueño era un niño cuya credencial de la escuela y otros materiales fueron tirados accidentalmente por sus padres.
Con información de Reforma



