Responsabilizan a River Plate por el caos en la despedida de Lionel Messi

La despedida de Lionel Messi de la selección argentina en el Monumental dejó un sabor agridulce. Aunque el capitán brilló en la cancha con un gol y dos asistencias frente a Benín, los festejos extradeportivos sufrieron severas fallas de organización, largos baches y problemas técnicos que opacaron la noche para más de 85.000 hinchas.
Ante las críticas, Marketing Sports, la agencia encargada del espectáculo, emitió un comunicado apuntando directamente contra el Club Atlético River Plate y responsabilizándolo de los inconvenientes logísticos.
Según la productora, la puesta en escena se vio afectada por la ausencia de la gran pantalla LED del estadio, retirada por obras de remodelación. La empresa aseguró que propuso instalar un display alternativo en el campo de juego, pero el club lo rechazó. Tampoco se autorizó el armado de un escenario central, obligando a reubicar los shows musicales en los laterales, muy cerca de los bancos de suplentes y detrás de vallados y carteles publicitarios.
Esta mala ubicación impidió que el público distinguiera a los artistas. La situación colapsó en el cierre con la presentación sorpresa de Grupo Cali, una de las agrupaciones de cumbia favoritas de Messi. Debido al desorden, el rosarino se retiró de la cancha junto a su familia casi sin notar la presencia de los músicos.
Para empeorar el panorama, el show ni siquiera completó un tema. La agencia indicó que la operación de sonido e iluminación dependía del personal técnico de River y denunció que un corte de suministro eléctrico por parte del club interrumpió abruptamente la actuación, frustrando un momento clave.
Hasta el momento, la dirigencia riverplatense no respondió a los señalamientos, mientras que la productora evitó hablar sobre otros detalles como el show inicial de drones. El trasfondo también reflejó desprolijidades institucionales, ya que el cronograma definitivo llegó con demoras a la AFA y quedó sujeto a la aprobación de Claudio Tapia a último momento.
Cualquier tributo al mejor futbolista de la historia corría el riesgo de quedarse corto ante su inmenso legado, pero la falta de coordinación y los problemas técnicos transformaron una fiesta inolvidable en una frustración colectiva que dejó mucho que desear.Este contenido fue elaborado con la ayuda de una inteligencia artificial, con información de La Nación (Argentina-GDA) y El Tiempo.



