La CEM denuncia entrega de territorios al crimen durante la celebración de la CXIX Asamblea Ordinaria.

En México, hay realidades que no pueden permanecer en silencio; una de ellas es que el Estado ha «cedido» territorios al crimen organizado sin poder recuperarlos.
Otra verdad indiscutible es que ninguno de los líderes que dirigen el país posee la capacidad para erradicar la violencia que ha permeado amplias zonas, convirtiéndose en una parte cotidiana de la vida, señalaron ayer los miembros de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) en su CXIX Asamblea Ordinaria, donde discutieron durante varios días los principales problemas que enfrentamos.
En muchas regiones, nuestra nación sigue bajo el dominio de la violencia. No debemos temer hablar de lo que todos conocen, aunque algunos prefieran guardarse su opinión: continúan los asesinatos y las desapariciones; se sigue derramando sangre inocente en nuestras calles, pueblos y ciudades; familias enteras son desplazadas por el terror del crimen organizado. Vivimos la inseguridad diaria al transitar por caminos y autopistas. Las extorsiones se han vuelto sistemáticas, afectando a pequeños y medianos empresarios, agricultores, transportistas e incluso a familias humildes, todos obligados a pagar “cuotas” a los criminales bajo amenazas. El Estado, que en muchos lugares ha cedido el control territorial a grupos delictivos, no logra recuperarlos”, expresó monseñor Javier Navarro Rodríguez, obispo de Zamora, Michoacán, al presentar la postura de la máxima jerarquía de la Iglesia católica en México.
En cuanto a las libertades, el mensaje de los líderes religiosos destacó que las narrativas y acciones de diversas autoridades son contradictorias con lo que ocurre a diario cuando alguien expresa un pensamiento divergente.
Nos aseguran que se respetan las libertades, pero quienes emiten opiniones críticas son descalificados y señalados desde las más altas instancias del poder. Nos dicen que somos el país más democrático del mundo, pero la realidad muestra cómo han comprometido los organismos e instituciones que garantizaban una auténtica participación ciudadana para concentrar el poder de manera arbitraria”, enfatizó Navarro Rodríguez en el mensaje de los obispos, elaborado –dijeron– desde su rol como servidores del evangelio, lejos de inclinaciones políticas o partidistas.
Con respecto a la lucha contra la corrupción y la situación de la economía, la percepción de los obispos es que persiste una discordancia entre lo que dicen las autoridades y la realidad de la ciudadanía.
Nos dicen que se combate la corrupción, pero ante casos graves y escandalosos, no se percibe la voluntad de esclarecerlos, lo que perpetúa la impunidad. Nos dicen que la economía va bien, pero muchas familias no pueden cubrir su canasta básica y muchos jóvenes carecen de oportunidades laborales, lo que demuestra lo contrario”, afirmó la CEM.
Para los obispos, la situación nacional indica una “degradación social” que exige una “conversión profunda de quienes han elegido el mal”.
Compartió que este martes asistió al novenario de Carlos Manzo en Uruapan, y al recorrer la plaza pudo observar y sentir “un espectáculo de dolor y la inquietud de la gente; vi al grupo de gobierno, regidores y demás, incluyendo a la síndica, temerosos e indefensos, y mencionaron que han seguido recibiendo amenazas. La alcaldesa (Grecia Quiroz, viuda de Manzo) está bajo protección, porque la situación es complicada. No sé cuánto podrá soportar esto. Era una ama de casa que apoyaba a su esposo, y ahora ha aceptado ser alcaldesa, con un papel muy delicado”, describió.
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