El ‘cobro de piso’ provoca pérdidas millonarias en la Ciudad de México

En medio del bullicio de cláxones, vendedores callejeros y turistas que abarrotan el Zócalo de la Ciudad de México, se escucha un murmullo persistente: el cobro de piso.
Para comerciantes de todos los tamaños, esta forma de extorsión se ha convertido en una amenaza diaria, una carga que muchos llevan en silencio por temor y por la aparente indiferencia de las autoridades.
“Es un secreto a voces”, comenta Víctor Hugo Noriega, propietario de un quiosco de botanas. Su establecimiento se encuentra a pocos metros del Palacio Nacional, en una zona con alta vigilancia policial y cámaras de seguridad en la capital.
A pesar de la supervisión, ese resguardo no ha sido suficiente para detener a quienes, semana tras semana, exigen pagos bajo amenazas.
Datos inquietantes
Según estimaciones de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), la extorsión ha causado pérdidas superiores a los 25 mil 900 millones de pesos en 2023 —alrededor de 1.300 millones de dólares—.
Esta cifra es tan alarmante como invisible: el 97% de los casos no se denuncia, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Aumento de extorsiones… y falta de justicia
Entre enero y mayo de 2025, se registraron 498 investigaciones por extorsión en la Ciudad de México, casi el doble que en el mismo periodo de 2024. A nivel nacional, se contabilizaron 4.588 casos, de los cuales la capital representa aproximadamente el 11%.
A pesar de estos números, este delito se mantiene como uno de los más impunes y difíciles de combatir.
“No podemos solucionar algo que ni siquiera estamos observando”, reconoció el secretario de Seguridad de la ciudad, Pablo Vázquez Camacho.
Denunciar no siempre es una opción viable. Las víctimas a menudo prefieren pagar antes que arriesgarse a represalias. Según Francisco Rivas, director del Observatorio Nacional Ciudadano, la extorsión se presenta de diversas formas: desde individuos que fingen ser miembros de cárteles, hasta organizaciones criminales que exigen pagos regulares a negocios formales, trabajadores informales o distribuidores.
Organizaciones criminales y su «cartera de delitos»
Expertos en seguridad advierten que cárteles como el de Sinaloa o el de Jalisco Nueva Generación han sofisticado la extorsión, integrándola en su estructura financiera.
“Utilizan los ingresos para mantener guerras territoriales, remunerar a colaboradores o sobornar a autoridades”, apunta el especialista David Saucedo.
Vicente Gutiérrez Camposeco, presidente de la Cámara de Comercio de la Ciudad de México, admite que el problema “se ha vuelto más fuerte” en la capital. En mayo, la Ciudad de México se posicionó como la tercera entidad con más casos de extorsión, solo superada por el Estado de México y Guanajuato.
Acciones del gobierno
Ante esta creciente problemática, el gobierno federal ha implementado una nueva estrategia nacional contra la extorsión.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha propuesto una reforma constitucional para establecer un marco normativo uniforme en todo el país. Además, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, presentó un plan que incluye:
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Un número telefónico para denuncias anónimas.
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La cancelación inmediata de líneas utilizadas para extorsionar, incluso desde las prisiones.
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Unidades locales destinadas a combatir la extorsión.
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La colaboración con la Unidad de Inteligencia Financiera para congelar cuentas de los extorsionadores.
A pesar de esto, los comerciantes continúan siendo escépticos. La extorsión ha dejado de ser una amenaza ocasional y se ha convertido en parte del “costo operativo” de muchos negocios.
“Es como pagar el alquiler o la electricidad”, confiesa, resignado, un comerciante del centro que pidió no ser identificado.
La lucha contra este delito no solo requiere tecnología o reformas legales. También necesita romper el silencio, restaurar la confianza de la ciudadanía en las autoridades y garantizar que denunciar no conlleve a una condena. Hasta que eso ocurra, el “cobro de piso” seguirá siendo una sombra que acecha en las calles más vigiladas del país.
Con información de AP



