Los migrantes celebrarán el Fin de Año de forma virtual con la esperanza de regresar

Miles de familias estarán congregadas para dar la bienvenida al 2024, pero para Refugio Romero, un migrante mexicano de 38 años de edad, la celebración será una sencilla cena de carne asada y cervezas. Hace tres años, tuvo que dejar su natal Puebla en busca de una vida mejor para su esposa y 4 hijos, renunciando a la tradición de pedir 12 deseos en su pueblo Jonuco de Pedernales, en el municipio de Chignahuapan.
Junto a otros 200 compatriotas que trabajan para la empresa norteamericana Baker Farms, después de la cena, el momento más emotivo será establecer contacto virtual a través de videollamadas.
El «sueño americano» para Refugio es «puro cuento» porque implica levantarse temprano y trabajar duro, pero le otorga la satisfacción de saber que su familia no pasará por dificultades económicas, reflejando el esfuerzo que hace para elevar la calidad de vida de sus hijos.
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Refugio es un hombre sencillo, sin un título profesional, proveniente de una familia humilde. Antes de llegar a Georgia, Estados Unidos, se dedicaba al trabajo de campo en su localidad, pero la crisis en el sector rural lo llevó a buscar trabajo en la Ciudad de México, y finalmente a emprender el viaje hacia «al otro lado».
EL TRABAJO
Refugio trabaja en la empresa Baker Farms pegando etiquetas de productos agrícolas, con jornadas laborales largas que varían de acuerdo a la demanda. El contrato le otorga acceso a una visa y pasaporte para laborar por 10 meses en Estados Unidos, con la posibilidad de regresar a México en julio y agosto para visitar a su familia.
ENTORNO ECONÓMICO
Refugio y sus compañeros se encargan de cocinar y lavar su ropa, optimizando los recursos para ahorrar. A pesar de la precariedad en la que celebrarán la llegada del 2024, tienen la esperanza de regresar definitivamente a México con un patrimonio construido.
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