Exposición revelará los restos humanos mejor conservados del mundo maya

Uno de los conjuntos de restos humanos mejor conservados del mundo maya se exhibirá a partir de este jueves en el Museo de Arquitectura Maya Baluarte de Nuestra Señora de la Soledad, en Campeche.
La exposición, denominada Los entierros colectivos de Uxul y el fenómeno de la violencia ritual, está integrada por restos humanos y animales que fueron descubiertos en el fondo de una cueva en 2013 por el arqueólogo Nicolaus Seefeld.
En “El entierro múltiple de Uxul” se exponen objetos únicos que muestran cómo los mayas del Clásico practicaron varias formas de violencia ritual.
¡Visita la exposición en el Museo de Arquitectura Maya Baluarte de la Soledad!🗓️ De martes a domingo, de 8 a 17 h#EntradaLibre#Campeche foto.twitter.com/YoJy3HOJUe
— INAH (@INAHmx) 3 de julio de 2024
Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) El INAH indicó que los hallazgos, que se encuentran en un “excepcional estado de conservación”, han permitido reconstruir una forma de violencia asociada a la toma de prisioneros de guerra en la época precolombina. Los restos también han permitido analizar elementos óseos y tejidos orgánicos “raramente preservados en el área maya”, según el INAH.
En colaboración con la restauradora Leticia Jiménez y especialistas del área de conservación de las oficinas del INAH en Campeche, Seefeld realizó un proyecto de conservación que mantuvo intactas las huellas de la violencia física a la que fueron sometidos los presos.
Según el INAH, los investigadores creen que las personas que yacían en la cavidad subterránea probablemente fueron asesinadas, desmembradas y depositadas allí en algún momento del siglo VII d.C. Los esqueletos no fueron encontrados en una posición anatómica natural; las piernas y los brazos estaban cercenados y casi todos los cráneos dispersos en el área estaban separados de sus torsos.
El análisis osteológico identificó traumatismos y marcas de corte en todas las partes del cuerpo, que reaparecen en todos los esqueletos y en la misma zona anatómica. Estos hallazgos sugieren que los prisioneros fueron desmembrados y descarnados de manera sistemática y durante un solo evento.

La mayor parte de los restos humanos también fueron expuestos a una fuente de calor indirecta con una temperatura de aproximadamente 200° C, probablemente para evitar la calcinación completa de los huesos. Los restos de los animales no fueron desmembrados ni expuestos al calor, pero algunos muestran signos de haber sido preparados como alimento.
Un estudio posterior realizado por Seefeld, financiado por la Fundación Gerda Henkel, reveló que los restos pertenecían al menos a 14 hombres, una mujer, varios adolescentes, un bebé de 18 meses y un recién nacido.
Los investigadores creen que los restos fueron depositados sin ofrendas acompañantes en el fondo de la cavidad y cubiertos con una capa áspera de grava, que fue sellada con una capa de barro. La cueva funeraria no había mostrado alteraciones posteriores hasta su descubrimiento.
La capa de lodo, que protegió los restos de las condiciones climatológicas adversas, permitió que los hallazgos se mantuvieran en un estado de conservación casi perfecto.
Estudios isotópicos adicionales en muestras de esmalte dental revelaron que la mayoría de los restos eran de individuos de una región ubicada a 150 kilómetros al sureste de Uxul, Campeche, en la zona de Usumacinta, Chiapas.
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