España prospera exportando carne de cerdo a China, pero enfrenta un gran desafío con Rusia.

A río revuelto, ganancia de pescadores. O de los ganaderos rusos, dado el caso. Con las relaciones entre Pekín y la Unión Europea (UE) tensadas a raíz de la política arancelaria, Moscú ha visto su gran oportunidad para abrirse hueco en un mercado particularmente jugoso: el de la demanda china de carne de cerdo exportada. Músculo no le falta. Y tras regresar este año a las carnicerías chinas, de las que llevaba casi una década y media apartadas por las restricciones sanitarias de Pekín, en el sector ruso hay quien ya aspira a quedarse con la cuota de la UE.
La gran pregunta es: ¿Qué podemos esperar a partir de ahora?
Para empezar, algunas cifras. China el mayor productor del mundo de porcino. Pero también un enorme, gigantesco mercado que importa cada año cientos de miles de toneladas de piezas de cerdo por un valor de miles de millones de dólares. Más concretamente, unos 3.500 millones, según datos de World´s Top Export, aunque hay quien habla de cifras considerablemente superiores si se tiene en cuenta todo el mercado, incluidas las vísceras. Entre esas cifras la Unión Europea y sobre todo España tienen un peso importante.
Aunque a las tiendas chinas llega carne procedente de muchos otros países, entre los que destacan también Brasil, Canadá o EEUU, la UE ha logrado abrirse un hueco más que respetable en el flujo de las importaciones chinas. Reuters cifra su peso en el 51% (llegó a superar el 60%), con aportaciones de Países Bajos, Dinamarca, Francia y sobre todo España. A modo de referencia, datos de World´s Top Export, aunque hay quien habla de cifras considerablemente superiores si se tiene en cuenta todo el mercado, incluidas las vísceras. Entre esas cifras la Unión Europea y sobre todo España tienen un peso importante.
Giro de guion. A pesar de esos datos y el peso aplastante que tiene el porcino entre las exportaciones agroalimentarias españolas a China (alrededor del 63%), el futuro de ese flujo comercial se ha llenado de nubarrones a lo largo de los últimos meses. Y debido a un motivo que aparentemente poco o nada tiene que ver con la ganadería de cerdos: los vehículos eléctricos.
La polémica viene de meses atrás y en os la hemos contado en detalle, pero su resumen es sencillo: tras ver cómo Bruselas subía los aranceles a la llegada de coches eléctricos «made in China», Pekín reaccionó apuntando al sector porcino europeo, anunciando una investigación antidumping centrada en las importaciones de cerdo procedentes de la UE. Prueba del había cuadruplicado su suministro, disparando tanto los envíos de carne congelada como de subproductos. Desde Moscú de hecho se espera con expectación que China amplíe la lista de proveedores rusos autorizados para operar en su mercado nacional (ahora solo hay tres), lo que según sus cálculos dispararía en varias decenas de miles de toneladas su flujo global de exportaciones de carne de cerdo de cara a 2025.
En Xataka | Durante años el cerdo celta pareció condenado a la desaparición. Ahora es la gran promesa de la ganadería gallega




