El romano del siglo I escribió el epitafio más conmovedor de la historia de la humanidad dedicado a su perro

En 1865, mientras se construía la estación de trenes de Auch, al sur de Francia, se descubrió un hermoso epitafio escrito en una losa de piedra. El epitafio, encontrado gracias a Fernando Siles, decía: «Fue la más dulce y cariñosa, dormía sobre mi pecho, cómplice de mi sueño y de mi cama […]. Qué desgracia tu muerte, Myia. Ahora estás atrapada en el anonimato de una tumba profunda». Este mensaje conmovedor demuestra el amor y el cariño que se puede tener por un ser querido, incluso si se trata de una mascota, en este caso, una perra llamada Myia.
Es interesante señalar que la obsesión por los perros no es exclusiva de nuestra época. A medida que Occidente se enfrenta al «invierno demográfico» y surgen críticas sobre la atención dedicada a las mascotas en lugar de otras «cosas más importantes», nos preguntamos si esta obsesión es algo nuevo. La respuesta es que no lo es.
Incluso en la antigua Roma, los perros tenían un papel importante en la sociedad. La frase latina «cave canem» (cuidado con el perro) apareció en un famoso mosaico en Pompeya y se encontraba en numerosos asentamientos romanos. Los romanos se tomaban muy en serio el mundo de los perros, e incluso tenían perros de pequeño tamaño como mascotas, lo que indica una sofisticada crianza y selección genética.
Además, se han encontrado restos caninos en necrópolis romanas, lo que sugiere que los perros eran enterrados junto a sus dueños, para que pudieran acompañarlos incluso en la muerte. También se han descubierto perros enterrados en necrópolis neolíticas en los alrededores de Barcelona, lo que indica que esta práctica viene de mucho antes.
No debemos olvidar que el mundo es diverso y que nuestras costumbres y obsesiones no son únicas. La crítica actual hacia el cuidado y atención dedicada a los perros y su relación con las tasas de fertilidad también ha existido en el pasado. El declive demográfico no es algo nuevo, y ha ocurrido en diferentes momentos históricos.
En resumen, nuestra obsesión por los perros no es algo propio de nuestra época, sino que ha existido a lo largo de la historia. Desde la antigua Roma hasta la actualidad, los perros han ocupado un lugar importante en la sociedad y en la vida de las personas. No somos pioneros en esta obsesión, ni tampoco lo somos en cuanto a las críticas que se le han hecho. En última instancia, debemos recordar que el mundo es diverso y que nuestras realidades pueden ser diferentes a las de otros momentos históricos.



