Dudas sobre la muerte de líder indígena en Jalisco

La comunidad indígena wixárika del norte de Jalisco pone en duda la explicación oficial de que un accidente vehicular mató a Yuniur Vázquez Rosalío, recién electo alcalde de Bolaños, y a su jefe de campaña, Antonio Carrillo González.
Los dos hombres eran figuras prominentes entre los wixárika (también conocidos como huicholes). Fueron encontrados muertos dentro de una camioneta destrozada en un barranco cerca de la carretera Villa Guerrero-Bolaños el 13 de agosto. La pareja ya había sido reportada como desaparecida, ya que no habían sido vistos desde tres días antes.

De acuerdo con el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, las muertes fueron resultado de traumatismo craneoencefálico de tercer grado sufrido en el accidente.
Las autoridades inicialmente sugirieron que el incidente fue un accidente, pero la comunidad wixárika se muestra escéptica. Viven en una región tan plagada de crímenes y violencia perpetrados por cárteles que un grupo de mujeres indígenas publicó a principios de este año un video pidiendo que un cártel elimine a un miembro despiadado de otro cártel.
Dada la experiencia de Vázquez y Carrillo con los riesgos de la zona, muchos se han preguntado si las muertes fueron realmente accidentales.
Vázquez, de 35 años, había ganado recientemente las elecciones a la alcaldía como candidato del partido Hagamos, parte de una coalición multipartidista que también incluía a Morena. Fue el primero en hacerlo bajo una bandera política distinta a la del Partido Revolucionario Institucional (PRI) o el Partido Acción Nacional (PAN).


Abogado y activista de larga trayectoria, Vázquez estuvo profundamente involucrado en la defensa de los derechos indígenas y la promoción de la autonomía de las comunidades wixárikas. El sábado, participó en una Asamblea Nacional de Pueblos Indígenas en la Ciudad de México. El 1 de octubre tomará posesión como alcalde.
Hace dos años, los líderes de la zona recibieron la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador, durante la cual prometió que el gobierno federal desarrollaría un plan de seguridad “integral” para la región montañosa que abarca partes de Nayarit, Jalisco, Durango y Zacatecas, donde viven en gran parte los wixárika.
Actualmente, la Fiscalía de Jalisco continúa investigando el presunto accidente, pero los líderes indígenas exigen una investigación más exhaustiva y transparente. Argumentan que las muertes son parte de un patrón más amplio de violencia contra líderes indígenas en México.
En un comunicado, la comunidad wixárika —cuya cultura en la Sierra Madre Occidental también ha sido amenazada por la minería y los buscadores de peyote— pidió justicia y urgió a que este caso no quede en el olvido.
“Esta tragedia pone de relieve la cruel realidad que enfrentan nuestros pueblos indígenas en México: un sistema que, en lugar de protegernos, nos abandona a la violencia y la inseguridad”, se lee.
En Jalisco, la comunidad wixárika vive principalmente en pequeños pueblos remotos de montaña como Bolaños. Son conocidos por su vibrante cultura, que incluye tradiciones chamánicas, intrincados trabajos con cuentas y vibrantes pinturas con hilo.
Con informes de La Jornada, Infobae, El Occidental y Fábrica de Periodismo



